domingo, abril 22, 2007

Primero fue el Otiñar (Jaén)

Comimos en un merendero del Puente de la Sierra. Revuelto cortijero y choto frito. El choto, o cabrito, es el plato de Jaén, el más demandado. Del revuelto cortijero no sabía nada. En el Puente de la Sierra lo hacen con hortalizas de su huerto, cortadas finamente, enharinadas y crujientes, acompañas de gambas, sin huevo. Exquisito.
Nuestro destino era El Otiñar, u Otiña, como se le conoce en Jaén. A la derecha de la antigua carretera de Granada, que ahora se dirige al embalse del Quiebrajano, tomamos el camino señalizado. A los pocos metros, unas enormes piedras impedían el paso del coche de Leonor, un Saxo que apenas consume combustible, y que nos condujo a Andalucía en viaje sentimental. Era la primera vez en mi vida que iba a la aldea y las piedras no iban a impedirlo. Así que seguimos a pie, cuesta arriba, flanqueadas por altos riscos, escuchando sólo el canto de los pájaros, tan alegre, que nos hacía parar con frecuencia. Si detenían unos instantes sus trinos llegaba, lejano, el sonido del agua en cascada. Es el Quiebrajano, bien alimentado por numerosas fuentes.
Cuando veíamos las ruinas de las primeras casas, el segundo impedimento apareció en forma de puerta de valla, por fortuna encajada solo por una argolla. El tercero fue el más complicado, pues era necesario saltar una tapia, con la ayuda de grandes piedras, y para mí de mi hija. Cuando nos situamos en la pequeña plaza, rodeada de chopos sin hojas, de vegetación seca asomando por las ruinas de las casas, Leonor giró la vista y dijo: “Así que aquí está el comienzo de todo”. Todo era nuestra familia, o una rama de ella.
Acostumbrada como estoy a ver pueblos abandonados en la provincia de Soria, nada de aquello me era ajeno. Tuve la misma sensación y me hice la misma pregunta ¿cómo un sitio rodeado de una naturaleza tan impresionante puede ser abandonado? En Arguijo me lo pregunté también. Pero ante mí estaban las ruinas de las casas de mis abuelos, bisabuelos y, supongo, que tatarabuelos. La historia familiar mil veces recordada por mi madre. Las huertas de arriba y de abajo que producían albérchigos e higos hasta la saciedad. Los olivares, cuyo fruto era trasladado a la prensa de la Alcantarilla, entre El Otiñar y Jaén. La cocina de lumbre baja donde mi bisabuela Carmen mantenía siempre el puchero con el café para las visitas. La panadería de los ochíos. La iglesia donde, en tiempos de guerra, mi bisabuela Juliana bautizó a su última nieta “porque no se sabe cuando va a acabar esto”. Y en la ceremonia participó parte de mi larga familia, mi bisabuela, revestida para la ocasión con una estola, ofició el bautizo. El padre de la criatura, un tío-abuelo, tocó el órgano, y mi tia-abuela Espiritusanto, cantaba el Avemaría con aquella voz preciosa que tuvo toda la vida. La escuela, la antigua casa de los señores, en el centro de la plaza. Todo fue blanco en su día, inmaculado por la cal con toque de azulete, con la que las fachadas de los pueblos andaluces, grandes o chicos, son blanqueados cada año. Hasta las ruinas son blancas, como si todavía los antiguos colonos acudieran de vez en cuando para pasar la brocha.
Vimos aparecer por detrás de la alambrada, tímido y gris, un burro que bien podría ser descendiente de aquel otro con el que Juliana iba a Jaén a comprar lo que se necesitaba en el pueblo, e iba y volvía caminando junto a él, para no cansar al pobre animal. Un Platero familiar revestido de serones de pita trenzada por mi abuelo, que ha ocupado muchas de nuestras conversaciones.
A lo lejos, fuera de la cerca que envuelve a la aldea, bien protegida, aparecía una nueva edificación. Los últimos propietarios se han reservado sólo para ellos este espacio de la sierra jiennense que parece estar diseñado por los dioses.
El ojo de la cámara fotográfica –que no los nuestros- distinguió lejana la alcazaba de Otiñar, de origen árabe, vigilante en el camino hacia o desde Granada. Dicen que se comunicaba con el castillo de Jaén, luego bautizado como de Santa Catalina, y cuando la Reconquista tardía (pues Jaén se mantuvo musulmán muchos siglos, hasta que Fernando III la recuperara) a sus pies se edificó una aldea para consolidar la Reconquista.

Hermoso el entorno de la aldea de Santa Cristina u Otiñar, agreste pero abundante el flores como adivinamos, pues era todavía invierno. El pueblo, que lleva el nombre de la Regente María Cristina de Borbón al fundarse durante su reinado, debió ser en su día un lugar alejado de guerras y riñas, rodeado de árboles, muchos de ellos frutales, bendecido por las aguas, amparado por las sierras.
A la vuelta, con pena y hasta recogimiento, nos fueron guiando las torres de la catedral de Jaén, que asomaban, diminutas, entre la curva de dos montes, como espigas doradas, como los arbujuelos. Mientras caminábamos, le contaba a Leonor que un pretendiente de doña María, la última propietaria de la aldea, trataba de convencerla para llevarla al altar prometiéndole que si accedía, le adoquinaría los kilómetros que separaban Jaén del Otiñar. Pero no pudo ser, pues el amor apareció en forma de guapo militar y el camino de la aldea permaneció para siempre de tierra.

Santa Cristina u Otiñar

“Villa sin ayuntamiento ni pila bautismal aneja de Jaén, en la provincia, partido judicial y diócesis de este nombre, (1 y ½ legua), audiencia territorial de Granada. Situación: dentro del término de la sierra de Jaén, en la falda meridional del cerro de las Matas y aza que llaman de Retamar. Tiene 16 casas de dos pisos, formando una calle denominada de San Fernando. Al principio de ella y junto a las casas consistoriales, está la iglesia dedicada a Santa Cristina y servida por un cura que reside ordinariamente en Jaén.
Confina N. cerro de las Alcandoras y peña de la Brincola; E. la cumbre llamada el Cobarrón, S. cerro de las Matas, y O. el puerto del Vitor. El cerro de las Matas está cubierto de monte bajo, los demás son piedras escarpadas que carecen de vegetación. La peña de la Brincola, es una cimbra cortada perpendicularmente de una elevación extraordinaria, por cuyo pie corre el río Quiebrajanos produciendo un espantoso ruido. La cimbra del Cobarrón es cóncava, y su interior está vistosamente adornado de petrificaciones calcáreas, por las que en invierno destila una lluvia continua y abundante, a su pie hay un manantial de agua dulce del que se surten los vecinos, por su proximidad al pueblo y ser perenne, aunque de poco caudal.
Su terreno, cuya extensión total es de 2.388 fanegas y 6 celemines del marco mayor de la campiña, que es a lo que ascienden los dos cuartos de sierra llamados la Perrilla y el castillo de Otiñar; es áspero y montuoso y a lo más podrá reducirse al cultivo unas 500 fanegas. En su extensión hay 4 nacimientos de agua dulce, llamados las Pilas, la Olivilla, fuente de los Ballesteros y la de la Ribora.
Producción: trigo, maíz, patatas y alguna cebada, todo en corta cantidad; cría ganado cabrío y vacuno y alguna caza de zorros, lobos y otros animales.
El camino que va desde Jaén, era en lo antiguo la carretera de Granada, y en él, aunque bastante malo por ser de sierra, hay que admirar el paso llamado de la Escaleruela, que es un trozo de unos 500 pasos abierto sobre una roca, llamándose a su parte más elevada puerto del Vitor, en memoria de esta obra. En este sitio se ve una lápida coronada con las armas de España en que se lee: "Reinando Carlos III padre de sus pueblos año de 1784”.
Población 14 vecinos, 60 almas. Esta población es de dominio particular; su dueño compró el terreno para poblar del caudal de propios de Jaén, en la cantidad de 453.207 reales y 17 mrvs., pagando al mismo caudal un canon de 4.596 reales y 11 mrvs. anuales, que es lo que corresponde a un 3 por ciento de capital.
FUNDACIÓN: por real orden de 23 de noviembre de 1826 se concedió a D. Jacinto Cañada y Rojo, que pudiese comprar a censo los dos cuartos de la sierra de Jaén llamados la Parrilla y el castillo de Otiñar, pertenecientes al caudal de propios de la capital, con la condición de reedificar la anterior villa de Otiñar con 15 edificios, iglesia y casas consistoriales en preciso término de 4 años, prometiéndole las gracias y privilegios concedidos para los fundadores de nuevas poblaciones. En 15 de febrero de 1827 el intendente de rentas de la provincia dio posesión al referido señor Cañada y Rojo de los terrenos mencionados, que compró por la cantidad referida más arriba y se principió la construcción del pueblo. En 24 de julio de 1834 se bendijo la nueva iglesia bajo la advocación de Santa Cristina por el gobernador eclesiástico de la Diócesis, y se dio la primera misa. Por real célula despachada en palacio a 1º de octubre de 1831 se hizo saber que S.M. la reina doña María Cristina de Borbón se dignaba admitir bajo su protección la villa e iglesia parroquial de Otiñar y que en lo sucesivo una y otra se denominarán villa e iglesia de Santa Cristina, colocando en ella las armas reales. En 2 de agosto de 1833, S.M. el rey D. Fernando VII se sirvió aprobar la nueva población, concediendo a D. Jacinto Cañada y Rojo el título de barón de Otiñar y las gracias y privilegios otorgados a los fundadores de nuevas poblaciones. Respecto a la anterior villa de Otiñar, consta que una célula testimoniada de 19 de marzo de 1508, que su población había sido de unas 50 casas, una iglesia, un párroco, 2 beneficiados, y un préstamo que percibieron sus rentas hasta la supresión del diezmo, a pesar de no haber población. En el día solo queda a distancia de 1.500 pasos de la de Santa Cristina, los restos de un castillo en que se ve aún en pie una torre y varios fortines, por lo que aquel sitio conserva el nombre del Castillo de Otiñar”.

(Pascual Madoz. “Diccionario geográfico, histórico y artístico de España y sus posesiones de Ultramar”). (1845).

Dueños de Santa Cristina:
Jacinto Cañada y Rojo, primer repoblador, nombrado barón de Otiñar. Heredó, en 1844, su sobrina:
María Juana Nieto y Cañada, quien casó dos veces, la segunda con Juan Antonio Martínez Bailén, éste, al enviudar, volvió a casar con su cuñada, heredera:
María del Dulce Nombre Nieto y Cañada. Hereda su hijo:
Rafael Martínez Nieto, alcalde y gobernador de Jaén. Hizo revivir la aldea, le aumentó tres calles, y en 1893 reedificó la parroquia de Santa Cristina y decidió que fuera la patrona la Virgen de la Merced. Sucedió su hija en 1924:
María del Dulce Nombre Martínez Serrano. Con ella comenzó el declive de la aldea.

(Diccionario García-Carraffa)

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, Isabel:
me encanta la forma que tienes de narrar tu visita a la extinta aldea de Otíñar. Mi curiosidad se debe a que mi suegra también es de allí, aunque -como todos- emigró en su juventud a Jaén.
Si te interesa, he investigado los orígenes de las familias que poblaron la aldea y dispongo de censos e incluso tengo fotografiado el libro nº 1 de Bautismos de Otíñar.
Si te interesa, ponte en contacto conmigo en eloyjj@ gmail.com
Un saludo desde Jaén

mariachicacastro dijo...

Hola descendientes de Otiñeros

Somos una familia de Mancha Real, mi abuelo era de Otiñar, mañana Viernes Santo vamos a hacer una visita y el relato de Isabel nos ha venido muy bien, prometo mandaros fotos.

un saludo desde Mancha Real

Maria Chica

Anónimo dijo...

hola isabel...
mi nombre es enrique rodriguez de cueto quesada...soy nieto de doña maria del dulce nombre martinez serrano-baronesa de otiñar-
ella se caso con jose rodriguez de cueto-el militar qu comentas........era un honmre cultisimo y muy buena persona...casaron en los 20 y tuvieron 4 hijos
jose maria-maria cristina-enrique-(mi padre) y maria de las mercedes..

mi abuela parece ser que es la
ultima dueña que tu conocees de la baronia de santa cristina de otiñar-(nombre completo y correcto de la baronia-
veo que te gusta
otiñar y tus antepasados nacieron alli...
queria decirte que la finca sigue en manos de la familia...que esa casa de nueva construccion que has comentado pertenece a mi tia y actual dueña de pleno derecho de la finca que por otro lado nunca ha sido abandonada-tan solo (y con la reconversion del campo),ha sido adaptada a los nuevos tiempos....

ese estado de ruina de la aldea-y los cascotes y ruinas amontonadas es algo que se ha decidido hacer por que
estaba harta de los intrusos en la finca...no olvides que es una propiedad particular...

el declive del pueblo tal y como lo narras no es del todo cierto ya que mis abuelos jose y maria trabajaron ara mantener hasta bien entrados los años 80 una serie de aparceros que trabajaban le finca de una u otra forma...pero los tiempos han cambiado....verdad???
hoy es mi tia maria de las mercedes la que lleva la finca...que se sigue cultivando...

mis abuelos se casaron en su capilla,asi como mis tios y mis padres.alli hemos recibido la comunion mis primos,mis hermanos y yo mismo...
ha sido el lugar de reunion de mi familia y de alli tenemos todos los primeros y mejores recuerdos..

hoy la virgen de las mercedes tiene capilla propia en mi propia casa...ya que hubo vandalismo y robaron buena parte de los muebles cuadros etc que embellecian la casona de mis antepasados...figurate que alegria,verdad????

se especula con otiñar,se dicen tonterias,-(ya sabes como es la vida en una ciudad pequeña...)pero veo que te interesas..por eso me he animado a contestar tu precioso comentario sobre las tierras de mis antepasados...
sabias que don jacinto cañada rojo el primer baron de otiñar era ya dueño de una serie de tierras en las inmediaciones???? parece como si este misterioso personaje hubiera salido de la nada..y eso no es verdad..
sabias que vivia en la plaza de la audiencia en la ciudad de jaen y que lucho contra los franceses???
hay tantas cosas!!!!
ahora ya puedes saber el por que y el como de tantas cosas que la gente se pregunta....

nada mas,solo saludarte y decirte que me encanta tu forma de escribir...si quieres saber algo y
puedo contestarte no dudes en contactarme...por otro lado:
quien era tu familia en otiñar??...
tienes datos de ellos???
hasta cuando estuvieron???...
gracias y hasta pronto

enrique

ejaen_2000@yahoo.com

Isabel Goig dijo...

Hola Enrique. Hace un tiempo te escribí al mail que pones al final de tu mensaje, pero puede ser que haya algún error.
Si vuelves a leer esto, escríbeme a mi correo: goigso@terra.es
Un abrazo
Isabel

Anónimo dijo...

Hola soy tambien descendiente de otiñar mi nonbre es Rafael Carmona y mi hermana, mi madre, mi abuelo y mi bisabuelo nacierón en Otiña se llamaban Roldan Belmonte, si me podeis dar más información aquí os dejo mi correo: cadi.pirineus@hotmail.com
Un saludo

Otiñar dijo...

Buenos días a todos, mi nombre es Juan Carlos Roldán y como el amigo Rafael Carmona desciendo de uno de los hermanos Roldán Belmonte, en concreto de Ángel, descendientes a su vez de colonos de Almería (Carboneras). Junto a la familia de Enrique, creo que somos los únicos otiñeros que quedamos en la zona, a día de hoy todabía cultivamos un pequeño huerto de montaña cerca de la Fuente de la Olivilla (seguro que un otiñero conoce la zona), mi abuelo Francisco Roldán tubo el estanco del pueblo. Doña María de las Mercedes fue la madrina de bautizo de mi padre Juan. Practicamente voy todos los a Otiña (como a mi me gusta llamarla) y cuando vuelco por lo alto del Vitor y veo el valle del Quiebrajano sinto que estoy en casa.

Isabel me encanta tu relato, lo suelo leer de vez en cuando, pero hasta ahora no me he decidido a poner por aquí un comentario.

Un saldo de corazón a todos los otiñeros, estéis donde estéis.

Anónimo dijo...

Hola a todos, mi familia también son descendientes de Otiñar y casi toda, mi familia paterna son de allí son Sutil. Si alguien,los conoce o tuviese alguna foto antigua de allí y fuesen tan amables de mandarla, se lo agradecería mucho. Gracias sutil_jaen@hotmail.com

Isabel Goig dijo...

Hola Otiñeros.
Ha pasado un año desde que abrí esta entrada por última vez, y me encuentro con estos comentarios que me hacen tan feliz. Con Enrique contacté en su correo. Creo que con Sutil, también, al menos con una Sutil, no sé si será el o ella. Para Rafael Carmona y Juan Carlos Roldán: yo también desciendo de un Belmonte. Mi bisabuelo materno se llamaba Juan Soler Belmonte, y descendía de Almería. Eloy, con quien también contacté y resultamos familia, me envió una hoja de un libro de bautismos. Si a alguien le interesa, poneros en contacto conmigo a través del correo que aparecerá abajo, y os lo enviaré.
Por cierto, no estaría mal que alguna vez nos reuniéramos todos los descendientes de otiñeros, pues debemos ser descendientes de dos o tres familias.
Un abrazo.
Isabel
goigso@terra.es

Anónimo dijo...

http://www.ujaen.es/revista/arqytm/PDF/R11_1/R111_2_Zafra.pdf

Este documento os puede interesar.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Soy un otiñero estbe en el pueblo hasta el 1958 que marchamos como todos a Jaen y meda mucha alegria al leer estas cartas de Otiña como todos claro soy el Manolin el hijo de Francisco Merino el cartero y mi madre Micaela Soler nada mas un fuerte abrazo a todos los Otiñeros.

E. J. Jiménez dijo...

Para todos los que os pasáis por aquí y queráis saber más de Otíñar os animo a visitar la página de dicha aldea en Facebook:
https://www.facebook.com/OtinarSantaCristina

Saludos,

Eloy J. Jiménez
(eloyjj@gmail.com)

emilio dijo...

Hola a todos yo tambien vivi en otiña un tiempo y aunque mi estancia alli no fue del todo feliz ,tambien guardo bonitos recuerdos de muchos amigos que conoci alli ,como mi amigo enrrique y la verdad da Pena ver la aldea en ruinas y como an cambiado las cosas antes Recuerdo que por alli solo iban familias y jente sana paseando y no maleantes como dice enrrique a mi correo emijaci@hotmail.es

miguel dijo...

Hola Otiñeros! yo soy Miguel Cruz, mis abuelos vivieron también allí, mis abuelos alfonso fernández y Rita Páez vivieron hasta el nacimiento de mi tio sobre el año 58, trabajo my abuelo para don Enrique, de tractorista y en general labores propias de una finca agricola, para despues destinarlo a Jaén a transportar el aceite de la fábrica de la alcantarilla. Muchos y buenos recuerdos tienen mis abuelos de la finca y los señores, acuerdanse de epeisodios como el vivido por mi abuelo Alfonso un dia con el tractor se le fue el bulón del remolque del tractor perdiendo la carga de leche a la altura de puerto blanco, y mi abuela de ir a lavar la ropa al río, o cuando Don Enrique le hizo traer un pino (el pino de la rotonda de la alcantarilla) para dar sombtra a las oficinas de la fábrica de aceite, en fin, de la vida en parte de mi abuelo me llevo a estudiar tecnico agricola y la afición por la naturaleza y la caza, y por suerte poder seguir por allí. saludos

Juan de Dios dijo...

Hola, me llamo Juan de Dios. Mi padre, Tomás, era el que compraba la leche de las cabras de Otiña. Yo, de muy pequeño, iba casi todos los días desde Jaén en un burro a por la leche.
Me acuerdo de que no se ordeñaba siempre en el mismo sitio, dependía de dónde echaban las cabras a pastar. Los ordeñaderos eran como unos corrales que hacían los cabreros con piedras y espinos, estaban en la Olivilla, El Cobarrón, La Cañada, La Serradora, La Manailla, El hoyo del espino, La Alcandora.
Me acuerdo de los almuerzos que preparaban después de ordeñar mientras se refrescaba la leche . Yo llevaba, algunos días, el puchero desde Jaén; otras veces, para hacer pipirrana
que la hacían riquísima, Manolillo o Francisquillo que eran los cabreros, (había otros pero no me acuerdo de sus nombres), se hacían unas sopas de pan, con pan de, por lo menos, dos o tres días. ¡Ni con una cuchara se puede coger más pipirrana! A mí, como no tenía navaja, me hacían un pincho de un palo, luego sacaban su comida: un buen trozo de tocino, ese tocino de vetas que estaba para chuparse los dedos, o jamón de su matanza, (entonces no teníamos colesterol). Recuerdo también que estaba una mujer, a la que llamaban “la viuda”, que tenía sus propias cabras y las cuidaba su hijo Francisquillo. Eran varios hermanos.
Yo mismo estuve de cabrero unas vacaciones. Dormía en casa del alcalde en el hueco de la escalera, creo que se llamaba Félix sus hijos Pepe y Manolo. Recuerdo jugar por la noche en la plaza con los niños-as. Lo que peor llevaba era que me levantaba a las seis de la mañana para recoger las cabras y las llevaba a pastar al río, que era dónde estaban las huertas, o la vega que
eran como más se las conocía. Allí si que disfrutaba yo de comer la fruta recién cogida del árbol.
Me acuerdo perfectamente del cartero con su borriquilla, todos los días nos lo cruzábamos por el camino a Jaén, su hijo Manolín sería de mi edad y vivía en la entrada del pueblo. Seguro que el se acordará de mi.
El tractorista, no me acuerdo si era el encargado de la finca, creo que se llamaba Antonio.
En la cañada había una casa que era la del guarda, tenía una hija muy espabilada y guapa a mi me
gustaba.
Como dice Enrique, los tiempos cambian. La finca entró en declive cuando hicieron el pantano, el río se secó y, con él, toda la vega. A los pocos años, me quedé sin despensa. Desde entonces no he vuelto a probar los albérchigos.
Yo no soy otiñero porque no nací allí pero, como veréis, me siento otiñero, ¡qué pena no tener ningún recuerdo fotográfico! Si alguien lo tiene y me lo quiere mandar se lo agradecería.
Juan de Dios Díaz Fuentes. (correo jdedios2009@live.com).
Un saludo.

Anónimo dijo...

Plataforma por Otiñar y su entorno.

https://www.facebook.com/pages/Plataforma-Por-Ot%C3%AD%C3%B1ar-y-su-entorno/1533167906934410

luis miguel diaz rodriguez dijo...

Buenos dias, por lo que veo tiene ya un tiempo el articulo pero me ha ilusionado tanto verlo que quiero a ser posible si alguien puede dcir algo con respecto a los origenes de mis antepasados. Por lo que yo recuerdo de mi madre han sido habitantes de Otiña mi madre Dulce nombre Rodriguez Soler, mis tios Antonio, Pedro, Rafael, Jose, Carmen, Cristina y Josefa, mis abuelos maternos Pedro Rodriguez Requena casado con Maria Soler Sabariego la cual al menos que yo conociese tenia una hermana Espiritusanto Soler Sabariego. Se que la casa que habitaban (la tengo fotografiada en los 70 cuando todavia estaba entera) la cual era la que te encontrabas cuando atraviesas Otiña, viniendo de Jaén y segun bajas el camino para volver a unirse a la que va al pantano, quedaba al lado derecho a la ladera la montaña. Esta casa me comento mi madre que la levantaron los padres de mi abuelo de los cuales no se el nombre y que probablemente fuesen la primera generación de mis antepasado en Otiña. Estamos hablando que a ciencia cierta vivieron y nacieron padres, abuelos y visabuelos.
Un abrazo a todos y desde luego grande la labor que as realizado recopilando tantisima información.
Luis Miguel Diaz Rodriguez
instalacionesldiaz@gmail.com