lunes, mayo 05, 2008

El mundo es de ellos

Con cualquier excusa es posible escuchar las voces de algunos maduros y sesudos componentes de esta o cualquier otra sociedad, preguntarse “pero ¿los jóvenes qué quieren?”, recientemente, con el tema de la Apostasía en Soria, además de esta pregunta he escuchado la aseveración “tendrán poco trabajo y se aburrirán”. A decir verdad estos comentarios se han dado casi siempre en todas las generaciones y pueden deberse a que el hombre tarda en asumir su condición de mortal, o si la asume a edades digamos acertadas, desea perpetuarse de todas las formas y maneras posibles. Me recuerda la letra de una canción de Serrat, “nos dejan sus herencias, nos marcan un sendero, nos dicen lo que es malo, lo que es bueno”. Si los pocos decididos de cada generación hubieran hecho, como los otros, obedecer ciegamente a sus mayores, todavía estaríamos asando las liebres con pellejo en hornos de cenizas.

El presente es de todos y el futuro de los jóvenes, quienes, a su vez, tendrán que dejarlo a los de la siguiente generación. Parece que cuesta entender esta evidencia. La sociedad española de posguerra, levítica, miedosa, preocupada más por el vecino que por ellos mismos, no debe seguir sirviendo de ejemplo, y los jóvenes hacen muy bien en sacudírsela de encima cuanto antes. Esa sociedad, que en la actualidad puede establecerse con elementos entre los ochenta y los cincuenta años, ha sido, en general, el fruto de una España que comenzó con la masacre de la guerra y continuó con Franco y sus secuaces. Con una estética de procesiones, brazos incorruptos unos y en alto otros, palios cubriendo al dictador, películas con clasificación en las puertas de las iglesias, burgueses panzudos que rezaban el rosario por las tardes y acudía a los burdeles por las noches, y actos similares tan poco edificantes.

Unos luchaban y otros se dejaban vivir. Los que destacaron enfrentándose al régimen o a sus policías (que no siempre lo eran), no se les ocurre ahora preguntar qué quieren los jóvenes, ni cuestionarse el modelo con que cortan sus pelos, ni las tijeras con las que rompen sus pantalones. Los que se dejaban vivir ya es otro cantar. Querrían servir de modelo para toda la eternidad.

Ser joven en Castilla puede que sea más difícil que en otros lugares. La sociedad envejecida, los prejuicios, las convecciones sociales, suponen un obstáculo para seguir adelante con sus reivindicaciones. No se aburren los jóvenes. Conozco a muchos, hablo con ellos, les envidio, trabajan mucho y se responsabilizan de actividades y asociaciones. No siguen el ejemplo de las anteriores generaciones, porque no tienen modelos para esas reivindicaciones. Van más allá de las subvenciones y el precio de la remolacha. Miran más lejos, mucho más, de lo que miraban sus mayores.

Eso quieren los jóvenes, vivir su propia vida, tener derecho a que se les reconozca lo que reivindican, ser un grupo más dentro de la sociedad que les ha tocado vivir, y si pueden en algo aportar ideas que superen viejos conceptos y barran para siempre enquistados prejuicios, mejor que mejor. Forman parte de la sociedad, ese colectivo de jóvenes, millones, tienen el mismo derecho que otros colectivos.

El mundo es de ellos. Nosotros lo único que debemos procurar es dejárselo en las mejores condiciones posibles, porque estos jóvenes y los siguientes, y los otros, se van a encontrar con la tierra hecha una mierda, gracias a sus ancestros. A ver si nos enteramos de una vez que estamos de paso y que nada nos pertenece, todo lo más unos metros cuadrados colgados en la altura, que también acabará convertidos en escombros. Eso el que los tenga.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Y tanto!Cada generación vive como si fuera la última, usa la tierra como si fuera de su propiedad, impone sus creencias y sus forma de vivir como si fuera la mejor. Estamos de paso, de acuerdo, estamos de paso, a ver si se nos mete en el cabezón

Manuel de Soria dijo...

No nos hemos enterado todavía que en este planeta estamos de alquiler, o en usufructo. Y no digamos cómo lo viven las grandísimas fortunas. (Afortunadamente también la palman, como todo bicho viviente). Respecto a los jóvenes, hay de todo, como en botica. Pero, precisamente, la gente acomodada o de cierta mentalidad -más que la edad- a quienes más critica es a los que se quieren salir de la norma. Si por algunos fuera todavía estaríamos en el Paleolítico.

Germán Ortigosa dijo...

Cuando se habla de jóvenes habrá que convenir que no se puede generalizar. Ni ahora ni antes. Pero no creo que el rasgo de la actual generación sea intentar el cambio del "status" establecido. Dignidad y lucha, decían algunos el uno de mayo ¿cuántos? Sin ir más lejos, invito a quien quiera a que se dé una vuelta por uno de los muchos foros que sobre fútbol pululan por la red. Miles de comentarios a noticias "chorras" y banales. Ahora comprobemos cuántos entran en este magnífico "Cartas a Don Mandonio" con que nos obsequia Isabel. Por ahí van los tiros.

Juan R. Ortiz dijo...

Hola Isabel. No sé si estás en Soria, tampoco sé tu mail, así que te dejo aquí el mensaje: ha muerto Mónico Vicente.

Un abrazo
Juanra

M. Martínez dijo...

Hoy me he enterado por Isabel, precisamente, de la muerte de Mónico Vicente. Alguno se preguntará, ¿y a qué viene este comentario aquí? Pues creo que bastante relación guarda con su contenido "El mundo es de ellos". Mónico Vicente, a quien no tuve la suerte de conocer personalmente, fue de esas personas que lucharon por dejar a los demás un mundo mejor. Gracias, Mónico, me hubiese gustado estar cerca para acompañarle en su adiós. Descanse en paz.