sábado, junio 20, 2015

Sindicalistas en el banquillo


Causa desazón -al menos a mí- ver sentados en el banquillo de los acusados a cuatro sindicalistas en la que fuera galería del palacio de los condes de Gómara, reconvertida en la sala de la Audiencia Provincial. Y más si están allí, aguantando la congoja, por haber tratado de ejercer, a final del año 2012, aquello que se considera deben ejercer, el control de los poderes para evitar el abuso hacia los trabajadores. Aún más sencillo, simple si se quiere, acceder a un lugar público (la Diputación provincial en este caso), para asistir a un pleno, público también.

A lo largo de la larga historia el poder junto con el capital, que viene a ser lo mismo, sigue queriendo olvidar la clave del sistema capitalista en el que nos han metido. El capital no es nada sin el productor, y al revés. El obrero, empleado, o como quiera llamársele (lo políticamente correcto no me importa nada) lo tiene muy claro, lo lleva en los genes desde el principio de los tiempos, pero el capital, lo que lleva en los genes es ver en la otra parte personas, masa a su servicio. Algo hemos ganado, apenas hace unos siglos veía esclavos. Hasta las grandes fortunas que se esconden detrás de sociedades anónimas y ven pasar sus números y capitales a través del neón de las bolsas del mundo, necesitan a la otra parte para que produzcan algo, lo que sea. Y los productores están ya hasta los mismísimos de aguantar al poder, así que al poder le interesa, más pronto que tarde, cambiar actitudes y también aptitudes.

El inolvidable Périch ya lo ironizó hace muchos años en una impagable publicación titulada “Diálogos entre el poder y el no poder”. En una de las viñetas, el poder le dice al no poder que debe respetar las reglas del juego; el no poder le pregunta cuáles son, y el poder le responde que no está autorizado a jugar. En otra el poder razona a su manera, o sea sin razonar, y el no poder le pregunta si ellos lo razonan todo así.


Por aquellos años, serían los setenta, lo máximo que se permitía era ironizar, y poco. En los ochenta, noventa y entrado este siglo, la parte productora tenía miedo por la hipoteca amenazante, pero a día de hoy, aquella amenaza se ha cumplido, muchos no tienen ni hipoteca porque han perdido la casa, ni trabajo ni, por lo tanto miedo. Así que si tienen que ejercer sus derechos, y obligaciones, los ejercen. Y eso fue lo que intentaron hacer los cuatro sindicalistas que se sentaron esta semana en el banquillo de los acusados. Como diría el ínclito ministro, ¡manda huevos!

sábado, marzo 14, 2015

Investigado, imputado, mangante

Las cigüeñas: foto Leonor Lahoz.
Todo lo demás es insensatez.


Padecemos en España, con harta frecuencia, el sarampión de las campañas electorales. La Democracia española es lo que tiene, como todavía no nos hemos acostumbrado a ella –me refiero a su esencia verdadera- pues nos la putean los partidos mastodónticos, esos que, bien apuntalados, luchan con todas sus fuerzas para no perder las prebendas, esos de la segunda, tercera y cuarta generación en el poder. Los de la primera con la insignia falangista, los de la segunda con la camisa que venga bien al momento político, y los de la tercera (algunos ya empiezan a aterrizar), con los pantalones tejanos rotos, o la semántica adecuada, con @ y esas cosas. Como decía el presidente del Tribunal de Cuentas, son querencias de familia, de la parental, no de la mafia. ¿O sí?
Luchan enfangados con y en la propia mierda que ellos mismos han ido produciendo, lanzándola a diestro y siniestro, a fin de que nadie les robe (la política es nuestra, oiga, el poder, el mangoneo), nada de lo conseguido hasta la fecha, y desde luego para que ningún niñato, con fuerza, venga a descubrir los fondos de los armarios o a levantar las alfombras persas.
Las campañas electorales que con tanta resignación sufrimos la mayoría, ofrecen pantomimas que, ¡ojo!, si uno incursiona en ellas puede acabar con un brote psicótico. No hace falta aclarar más el tema, todos, en algún momento de los días nefastos de las campañas electorales, vemos cómo se nos cuela por algún medio las jetas de los políticos mastodónticos escupiendo por sus bocas las barbaridades más temerarias, atacando al contrario con las mentiras más falaces, sin que se les mueva la pestaña.
Hasta nuestras madres, que vivieron imaginando ser Lola Puñales, o aquella que buscaba al tatuado y rubio como la cerveza, o que deseaban ser la María de la O con la pena puesta (pero a lo casto, sólo en la intimidad más profunda) mientras miraban al gitano guapísimo de ojos verdes pegándole una asa a la lata de leche condesada, miran atónitas la televisión, o escuchan la radio, y preguntan ¿pero qué dicen? ¿Es verdad todo eso? ¡Vaya sinvergüenzas! Ellas no entienden de pandas, pandilleros, mafias o casta.
Para acabar de rizar el rizo, en el consejo de ministros –parece ser que se aburren- aprueban algo importantísimo, algo que va a remover los cimientos de nuestra pobrísima democracia, algo tan fundamental, como que aquellos que, finalmente, acaban dando en chorizos, eso sí con clase,  refinados, con tarjetas más oscuras que su reputación, como dejara escrito Gil de Biedma,  ya no van a ser tratados como imputados, sino como investigados, o sus sinónimos: indagados, inquiridos, fisgados...
Albert Camus dejó escrito en su impagable La Caída (todo es impagable en Camus), que el estilo y la ropa interior fina sirven, con frecuencia, para disimular el eczema. Los investigados, quienes, repito, acaban dando con frecuencia en chorizos (los hay también intelectuales, esos a quienes Juan Marsé tiene enfilados, esos que van arrastrándose para conseguir otro tipo de prebendas), ven ahora rebajada la tensión (o eso creen), al rebajar también, por un tiempo, la imputación por la investigación. Se han cubierto de ropa fina semántica para tapar las purulencias.




sábado, febrero 21, 2015

Alba (Italia), Soria, la trufa, y seis grados de separación


Habitaciones privadas de los Reyes de Mallorca, en Perpiñán.

Hace unos días leí en la prensa local la noticia de un hermanamiento entre dos localidades truferas, Soria por un lado, y Alba (Italia), por otro. En un primer momento pasé la vista por el titular y no le di mayor importancia, acostumbrada ya a estas confraternizaciones, con mayor o menor acierto. Pero me rondaba el nombre de Alba, me sonaba muy familiar, así que volví a la noticia y al leer la ubicación, el Piamonte, supe de qué se trataba.
Han pasado más de diez años desde que comencé la investigación sobre Jaume IV, el último rey de Mallorca, quien hizo testamento en Soria, en 1375, en presencia del conde de Medina, su primo (después duque de Medinaceli, de la Casa de Foix, a la que también pertenecían Jaime y su hermana Isabel) en la casa del arcediano de Soria, Jean Fernand, qui lui avait donne l’hospitalité. Había llegado a Soria, tras una de las muchas batallas contra el rey de Aragón, Pedro IV, su tío, hermano de su madre la reina Constanza de Mallorca, a fin de recuperar su reino de las Islas Baleares y el Sur de Francia. Venía aquejado de un mal misterioso.
En el testamento (conservado en el Archivo Nacional de Francia, en París), Jaume IV, además de ordenar ser enterrado en el convento de frailes menores de San Francisco, en Soria, nombra heredera a su hermana Elisabeth o Ysabelle, viuda del marqués de Montferrat.
Esta Isabel, protagonista de mi novela “Ysabelis, Regine Majoricarum (La última reina de Mallorca)”, presente en Soria junto a su hermano, a quien seguía en sus luchas contra el rey de Aragón desde que enviudó, había estado casada durante muchos años con el marqués de Montferrat o Monferrato.
Este marqués era Giovanni II (1321-1371), pertenecía a la familia imperial bizantina de los Paleólogos. Tras un primer matrimonio sin haber podido tener hijos, casó con Isabel de Mallorca en septiembre de 1358, en Montpellier, con dote prometida, y nunca hecha efectiva, de su tío, Pedro IV. Se vio obligada a renunciar a sus derechos sobre el reino de Mallorca, aunque de hecho nunca renunció, como se sabe por su trayectoria.
Fue el Markgraf (como también se le llamaba) de Montferrat, Giovanni o Juan II, quien incorporó a su marquesado en el Piamonte italiano los lugares de Alba, Asti y Mondovi. Era extenso este país y entre sus pueblos más destacados, además de Alba, están Alessandría, Casale de Montferrato, Nizza de Montferrato y Acqui-Terme. Por cierto, esta última localidad le fue entregada a la hija de Giovanni e Isabel, Margarita, en dote por su boda con el que fue, tal vez, el más grande conde de Urgel, Pedro II (sobrino también de Pedro IV), cuyo hijo, pretendiente al trono de Aragón en el Compromiso de Caspe, no pudo acceder a él y fue ocupado por Fernando de Antequera, de la Dinastía Trastamara.

La Historia, como la vida, no es más que un pañuelo que, al doblarlo por las cuatro puntas, quedan en su interior, mezclados, personas y aconteceres. Seis grados de separación. Reyes de Mallorca, condes de Urgel, marqueses de Montferrato, Soria, Alba y la trufa, todos y todo junto en el mismo pañuelo. 

domingo, enero 25, 2015

Buenos días, miedo



Me parece que hace meses que no cuelgo nada en mi blog, y debe ser así, ahora cuando cuelgue esta entrada me fijaré. Podría excusarme escribiendo sobre mi maravilloso ordenador perdido para siempre por un corte brusco del suministro eléctrico, y sería cierto. También lo es que ahora soy feliz propietaria de otro más maravilloso todavía, con el que no hay forma de entenderme y duerme sobre una mesa mientras utilizo uno viejo destinado para mis nietos hace ya años. O, también podría colar la excusa de que ando medio enloquecida corrigiendo la que será mi próxima publicación sobre costumbres. Pero todo lo anterior serían sólo excusas.
La realidad es que estoy preocupada, indignada (en fino), cabreada y acojonada (se ajusta mejor a mi forma de expresarme). No sé si será por lo de la globalidad o por el exceso de medios de información y por el hecho de que, por cualquiera de ellos entran noticias, se cuelan en cuanto nos descuidamos, unas noticias estremecedoras. Es que estamos en la tercera guerra, sin duda ninguna. Por cualquier rincón del mundo la gente mata con la misma naturalidad que se pela una mandarina. Y mucha culpa, sí culpa, de lo que está sucediendo en el mundo occidental (ese que a veces hemos denostado tanto, ¡la vieja Europa! ¡la puta Europa!) la tiene nuestra generación. Si la de mis padres fue la perdida, la nuestra, la de los que ahora caminamos por la sesentena, ha sido una generación que tendrá que responder ante la historia por haber inculcado un respeto desmedido hacia otras culturas y otras religiones que, como estamos viendo, no merecen ni respeto, ni consideración. Porque si en nombre de esas culturas y, sobre todo, de esas religiones, se mata, se quita la vida, todo lo que puedan tener de respetable se pierde irremisiblemente.
Nunca pensé que algún día estaría de acuerdo con lo que Oriana Fallaci escribió tras los atentados del once de septiembre de hace más de catorce años. Nunca pensé que algún día escribiría que muchos de nuestra generación no fuimos otra cosa que unos progres de mierda, que la gauche divine barcelonesa era eso nada más, una izquierda divina con sus miembros sentados en Bocaccio, combinado alcohólico en mano, dándose coba unos a los otros, pensando que estaban reescribiendo la historia, mientras ligaban entre ellos en una endogamia cultural irrespirable, o algún poeta impregnado de ego escapándose en algún momento para ir a buscar jovencitos por las calle húmedas del Barrio Chino barcelonés. Nunca pensé que llegaría a escribir que la puta Europa es, en realidad, nuestra casa común donde podemos escribir lo que nos dé la gana, casarnos o no con quien nos dé la gana, despelotarnos en las manifestaciones, tomar el sol en bolas, protestar por lo que no nos gusta, y reírnos de nuestra sombra.
Y eso, al menos eso, lo queremos seguir haciendo. Ya que otras consideraciones más profundas, la angustia que estamos viviendo por la codicia de unos pocos, es objeto de otros análisis. Pero al menos queremos seguir siendo libres en el día a día, sin el miedo de que cualquier hijo de puta nos pueda abrir la yugular.
“Hola pánico, adiós libertades”, titula la revista El Jueves una de sus portadas. No se puede decir más con menos.
Análisis profundos que se encargarán de hacer los herederos de nuestra generación, educados en la tolerancia más exquisita (para algunos temas), en lo políticamente correcto (¿qué es eso?), y que hallaran excusas y justificación para los actos más abominables y las conductas más cerriles.

Conste que pensaba escribir sobre Fátima Báñez (¿por qué no le hacen un análisis psiquiátrico a esa mujer?) y sus rojos y azules, a treinta y ocho años de la sacrosanta Constitución. ¡Vaya mundo! Como si la vida fuera un borrador.

lunes, octubre 27, 2014

¿Y Europa qué piensa de ésto?

cómo traicionan
el patrimonio
mientras el gringo
nos cobra el triple

cómo traicionan
usté y los otros
los adulones
y los seniles

por eso digo
señor ministro
de qué se ríe
de qué se ríe

Mario Benedetti

¿De qué os reís todos, con esas medias sonrisas entre cínicas y venenosas? Lo mejor que nos está pasando en estos últimos años es que la prensa (me refiero a la nacional) se haya decidido a ser de una vez por todas el Cuarto Poder. Por culpa de eso podemos ver a los políticos, a muchos de ellos, reír, sonreír, mientras salen por sus bocas las mentiras, los engaños, y las falsedades más grandes que hubiéramos podido imaginar. Y gracias a esa decisión de retomar el poder otorgado hace ya siglos, el cuarto nada menos, ponemos caras a los corrompidos, cifras a lo robado, y caras también a los vecinos indignados quienes, probablemente, han sido desahuciados, están en el paro, o les han quitado las ayudas a sus familiares dependientes.
Es que no nos quedan palabras para definir lo que está pasando en este país. La podredumbre con la que cada mañana nos despertamos, la corrupción instalada en todas las instituciones. Y, cuando uno espera que los responsables, los gobernantes de este país, salgan y expliquen, expliquen, además de pedir perdón, cuando se esperan ceses y dimisiones fulminantes, aparece en las pantallas, en las fotos de los periódicos, se escucha por las ondas de las radios, la necesidad de dejar trabajar a la Justicia. ¿Y los medios para que eso sea posible?
Lo que hoy mismo se ha descubierto,  ha ido sucediendo a lo largo de muchos años. A la falta de medios de la Justicia, hay que añadir la obstrucción a ella por parte de ustedes, de los políticos responsables, disfrazada de buenas palabras, “hay que dejarla trabajar”, y ya se rumorea que se quitarán al juez Ruz de encima.
Responsabilícense ustedes de sus corruptos, que son de ustedes, échenles, oblíguenles a que devuelvan el dinero. Porque de lo contrario, la Justicia, cortapisada por ustedes, parasitada por ustedes, no va a conseguir que veamos a sus inmundos en la cárcel, por lo que no habrá Justicia, ya que eso requiere rapidez para que la gente no se les subleve y decida tomársela por su mano.
Déjense ya de atascar los tribunales con el tema de Cataluña, por ejemplo, dejen que la gente vote cuando quiera, eso es Democracia, término del que se les llena a ustedes la boca. Democracia, votar, decidir. Lo que hacen ustedes y los suyos, es delinquir, organización criminal están llamando en los medios a la operación de hoy, con más de cincuenta sinvergüenzas detenidos.
Váyanse de una puñetera vez y déjennos respirar, volver a vivir. Que España apesta por culpa de ustedes. Que tienen ustedes corruptos, como le dije en su día al ayuntamiento correspondiente, hasta los premios literarios.






martes, octubre 14, 2014

Judes, viejos caminos



El mes de octubre en Soria, con el otoño adolescente, todavía la tierra caliente y preparada para dar los frutos tan apetecidos, es para mí el más hermoso de todos los meses. El elegido para las salidas por puro placer. Se olvida una de los desfachatados políticos. De los sinvergüenzas de las tarjetas negras como su conciencia. De la Santa Constitución, que parece creada para complicar la vida de los ciudadanos. Del bombardeo mediático intensificado antes de cada una de las convocatorias electorales. De la desfachatez de laboratorios y farmacéuticas que investigan a toda velocidad para combatir un virus en Europa que ya ha matado a miles de personas en el Tercer Mundo.
Y ya es difícil olvidar todo eso por unas horas, pero si el destino elegido es el Sur de la provincia, las sabinas de la Sierra del Solorio, el pueblo de Judes y, principalmente los amigos que allí viven de vez en cuando, Pilar, Valentina y Santi, con seguridad que se consigue. Luego se vuelve a la podredumbre, pero eso lo lleva implícito el acto mismo de vivir en este mundo que se nos cae a pedazos.
Parece difícil que después de los años todavía se puedan descubrir rincones maravillosos en Judes, pero así es. Monte a través, el Moncayo al frente, Beratón vislumbrándose (parece increíble, pero son cosas de la altura), y los viejos caminos señalados por Santi, que a mí se me antojan (tanto ellos como las enormes piedras que los delimitan, y otras que parecen colocadas por titanes) restos de un castro. Pero, como se lamenta mi amigo, nadie investiga esa zona de Soria tan interesante. Es lo que tienen los pueblos frontera, que son sugestivos, tienen más interés que otros, pero nadie se emplea a fondo en la investigación de ellos. Y eso, que nos roba el conocimiento, va creando a la vez un halo de misterio, será por eso que durante toda la excursión se fue afianzando la creencia de que pisábamos sobre un castro.
A la salida del monte, a orillas de la fuente Farzazosa o de Farzazoso, cuya agua cura afecciones de la piel, suministra barro para hacer figuritas, me dice Pilar, y a su vera se destilaba espliego, en ese paraje, la tierra se va preparando para recibir la sementera.
Y un poco más tarde, Pilar esperándonos con el banquete ceremonial y de agasajo. Y las nogueras lanzando nueces a la orilla misma de otro viejo camino.

Doce habitantes. ¡Estos sí que son los señores de la tierra! Aunque estoy segura que preferirían compartirla. Judes, cruce de caminos con hospital (en su día) para transeúntes, caminos que unían, que unen, tres provincias. Pueblo frontera y, por eso, evocador y misterioso.

miércoles, septiembre 03, 2014

Ahora va de repoblación


Hace unos días, Javier Muñoz me sugirió que escribiese sobre repoblación después de haber escrito tanto sobre despoblación. Y tiene mucha razón el amigo Javier, tanta, que intentaré, a partir de ahora, seguir su consejo.
Me encuentro, como la mayoría de los sorianos de a pie, en desventaja porque, ni me dedico a la política, ni manejo fondos públicos, ni tengo ningún poder para tomar decisiones. Necesariamente, mi opinión es sólo eso, opinión, justo lo necesario para que los tontos útiles de siempre puedan decir que han de venir de fuera para decirles qué hacer y cómo. Pero bueno, eso son servidumbres de la opinión.
Soria y su provincia, no nos engañemos, jamás volverá a tener el estatus poblacional que tuvo en la primera mitad del siglo XX, cuando la población estaba repartida, bien repartida, por todos los pueblos, y la capital, ahora con casi la mitad de los sorianos entre sus límites, no alcanzaba entonces más allá de los siete, nueve u once mil habitantes, según los años. Y aquella situación no puede repetirse porque no se practica ya la trashumancia, ni la industria de la resina volverá a ser tan importante, aunque se intente recuperar, y la situación de los cultivos nada tiene que ver con la de entonces. Por otro lado, en Tierras Altas se ha repoblado con pinos que se resisten a crecer y la población que sí resiste es mayor.
Aquí y ahora, la única forma de conseguir repoblar (o mantener la que ahora queda) es, tendremos que darnos cuenta de ello de una vez, desde la generosidad de todos y, en especial, de aquellos que ostentan el poder y la propiedad de edificios, tierras y montes. O sea, como escuché decir al amigo Nica, primero dar y después pedir.  Y esto ha de llegar desde los propios particulares y los ayuntamientos.
La administración y su voracidad recaudatoria no ayuda en absoluto a la repoblación. Una de dos, o quieren que Soria se acabe (lo cual, pensándolo bien no debería interesarles ya que no tendrían dónde colocar a la familia y a los amigos), o entre la caterva de consejeros no suman un cerebro con la suficiente lucidez como para saber que la única forma de sacar a esta tierra del hoyo es utilizar una discriminación positiva, expresión que se pudo de moda en su día, y por tanto no me gusta, pero que define a la perfección qué es lo que necesita esta provincia.
Empecemos por las propiedades comunes, del común se les llamaba antaño. Montes y pastos sin utilidad alguna, porque la madera ya no se usa para hacer carbón, o cisco, o en forma de palos para la estufa de leña, lo que además provoca que no se pueda entrar en muchos de estos montes por la carencia de ganado cabrío, encargado tradicionalmente de la limpia de ellos, otro tipo de voracidad, esta positiva. Si acaso, alguna parte de estos montes sirven para la caza deportiva, no como antes, cuando la caza era la principal fuente de proteínas, si no para llevarse los pingajos de trofeos a casa. ¿No estarían mucho mejor estas tierras hoyadas por rebaños pastando libremente, y gratis o casi gratis? Tenemos en Soria el ejemplo de la comarca de Pinares, la que mejor ha mantenido la población, gracias a que la propiedad de los montes es comunal y los beneficios se reparten entre los vecinos. Es un privilegio real añejo, pero en algún momento de la Historia fue nuevo.

La propiedad privada, con todo y ser más generosa que la pública, no acaba de entender que es preferible vender, casi regalar, unas paredes en estado de incierta verticalidad, que conservarlas. Los ayuntamientos no se han atrevido al escarmiento, obligando a los vecinos a tirarlas o arreglarlas. Y eso, si por un lado es una dejación de funciones, por otro, y en determinadas comarcas, ha surtido un efecto de reclamo. No hay nada más evocador que las ruinas. Pero mejor, creo, que estarían consolidadas y ocupadas, sin necesidad de regalarlas, sencillamente no cobrando nada durante años con la condición de que se restauren y habiten.
Y aunque sólo fuera por ayudar algo, no estaría de más que las distintas administraciones supieran que es difícil poder comunicarse desde el Sur provincial a través de teléfono móvil, algo que nunca fue necesario, pero que en la actualidad, sin ese servicio, los jóvenes no se instalan. Que se dieran cuenta, asimismo, que si se hace bandera del turismo, en pocos años el magnífico castillo de Caracena será un enorme majano. Y tampoco estaría de más que las autoridades civiles dieran un toque a las eclesiásticas, con mucho poder todavía, para que dejaran de poner cantos en las ruedas, por ejemplo, se comenta que no dejan celebrar bodas en Valdelavilla porque la iglesia no está consagrada, o se desconsagró. Todavía existe gente que se casa por la Iglesia.

Seguiré, no sin acabar repitiendo que, entre unos y otros, dejen vivir en paz al mundo rural.

viernes, agosto 22, 2014

Podemos y el Proceso Constituyente



“Si Podemos es “la gente”, la “gente” en asambleas, debe ser “la gente” en asambleas la que debata la Constitución, su Constitución”
Círculo de Podemos en Soria

En el anfiteatro de El Espolón, el jueves 21, se reunieron en asamblea los componentes locales de Podemos y todo aquel que quiso hacerlo. Como en los viejos tiempos de pueblos y aldeas de las comunidades de Villa y Tierra castellanas, a cielo abierto, cara descubierta, y a la vista y oído de todos. Sería un detalle tener también un olmo al lado.
Se trataba de dar a conocer y debatir el pre-borrador del Círculo Podemos de Soria, para el proyecto político, fundamentado en “nada más, pero también nada menos, que un Proceso Constituyente”.

“La necesidad de un proceso constituyente deriva, por una parte, de que un sector muy considerable de la sociedad española ni cree en el sistema actual ni lo considera, como decíamos, regenerable por sí mismo y, por otra, de que ello pondrá en discusión –en discusión ciudadana y por tanto democrática- los temas vertebrales de la propia sociedad española. Los partidos políticos mayoritarios –PP y PSOE- que han defendido y siguen defendiendo la intocabilidad de la Constitución española, ni han tenido reparo alguno en transgredir e incumplir algunos de sus artículos (entre ellos, pero no únicamente, el de todo español tiene derecho a una vivienda digna) ni en modificar –no sabemos si con nocturnidad pero desde luego con alevosía- alguno, sustantivo para los intereses tanto del gran capital como, contrapuestamente, de los ciudadanos, de los ciudadanos, en concreto el 135. (…). Los partidos mayoritarios del Sistema van a proponer –de tapadillo- la reforma Constitucional, Podemos plantea abierta y decididamente el Proceso Constituyente. La diferencia esencial estriba en que, en el primero de los casos, el debate, si lo hay, quedará reducido al Parlamento y a las camarillas dirigentes, y en el segundo serán los ciudadanos los que comiencen a debatir sobre los problemas, alternativas y soluciones de su propia sociedad”.
 Por otro lado, se puso sobre la imaginaria mesa de la asamblea, la ley para la elección directa de alcaldes, que el gobierno de Rajoy, atemorizado por el vuelco político que, con seguridad, darán los resultados de las próximas elecciones municipales, se ha sacado de la manga. Es la respuesta a la necesidad de reformar por completo la ley electoral, hacerlo en aquél punto que a los partidos mayoritarios les interesa aquí y ahora, con la falta de respeto hacia los ciudadanos que lleva caracterizando a nuestros políticos desde que se hicieran con el poder hace ya tantos años.
La solución a este nuevo despropósito sería conseguir que toda la izquierda –mejor si también se uniera el PSOE- se negaran a participar en las próximas elecciones municipales, propuesta que se votó, por absoluta mayoría, en la referida asamblea.

El profesor Carmelo Romero recordó la dictablanda de Dámaso Berenguer y de Juan Bautista Aznar después, y las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, que dieron al traste con la monarquía. Gracias, eso sí, a las grandes capitales, donde el caciqueo si existía, que existiría, no fue tan sangrante como en el mundo rural.

lunes, agosto 11, 2014

Los huertos de la Fuente del Caño



En una zona degradada del municipio de Soria, el Ayuntamiento tuvo el acierto de diseñar alrededor de cuarenta parcelas para dedicarlas a huertos, que han ampliado en la presente campaña a otros tantos.
Casi unido a estas parcelas, hace unos años ordenaron otro espacio, que enlaza con la carretera que conduce al polígono industrial. En este, han recreado las distintas comarcas de la provincia, con la flora propia de ellas, donde en invierno los niños de los colegios van a plantar un árbol que después cuidan, ellos o la familia, o los propios jardineros. Es un lugar delicioso, con plantas aromáticas, pinos, acebos y otras especies, que van creciendo poco a poco, y que si ahora es hermoso, con el paso de los años lo será todavía más.
En cuanto a los huertos, bien delimitados, con agua a pie de cultivo, calles de piedrecillas, servicios sanitarios y pequeña zona de recreo, es un acierto tan relevante, que no podemos dejar de mencionarlo.
Recuerdo que hará unos quince años, vi una zona semejante en Almazán, los llamaban, y los siguen llamando, “los huertos socialistas”, porque la idea surgió de ese partido que entonces gobernaba la villa adnamantina.
Por los huertos de Soria pasan horas jubilados y personas en activo. Allí, la clase social importa poco. Médicos, profesores, inmigrantes, la Cruz Roja, todos convivimos por unas horas, cultivando, regando con agua de la fuente del Caño, cosechando (más o menos), regalándonos unos a otros las primicias, aprendiendo los más jóvenes de los mayores, en un ambiente tan cordial como es capaz de proporcionar la naturaleza, o sea, muy cordial.
Así que, si a veces somos críticas, necesariamente críticas tal vez, o subjetivamente, ahora hemos de agradecer y aplaudir esta iniciativa que, además de regenerar un espacio perdido, consigue que casi cien familias sean algo más felices, o menos desgraciadas, depende de cada cual.
El excedente de frutos (no demasiado), puede ser entregado en el huerto que cultiva la Cruz Roja, a fin de ser repartidos entre los más necesitados.
Todo un acierto.


viernes, julio 11, 2014

Crónica Selénica. Paulus Ecclesia es inmortal


Poco a poco se va resolviendo uno de los problemas que tiene al linaje político en un sin vivir. ¡Cómo es posible que un niñato con coleta nos vaya a dejar en cueros éticos! Y sin la soldada.
En realidad, Pablo Iglesias, el líder de Podemos, es un Inmortal con una vida tan larga como los tantos mil años de la tierra, según la genealogía del Génesis.
Se ha llegado a esta conclusión gracias a una caja de seguridad guardada en un banco y abierta casualmente por el director de la sucursal. En ella se han encontrado unos objetos harto raros, y el bancario se la ha entregado a un ordenanza, doctor en Historia Antigua, quien, después de aplicar distintos métodos de datación, ha llegado a conclusiones sorprendentes.
¿Qué contenía la caja? ¿Acaso era el Arca de la Alianza? ¿El Santo Grial? ¿La fórmula secreta de los disfraces de Mortadelo? No, la caja contenía, por orden de antigüedad, la quijada de un onagro; una tablilla de escritura cuneiforme con el relato del Diluvio Universal; la túnica ensangrentada de Julio César; la daga de Audax; las treinta monedas pagadas a Judas; un tizón de la hoguera de Juana de Arco; restos de cosas irreconocibles, entre ellas lo que parece una pezuña de macho cabrío y una relación de personajes inhumados en el cementerio de Arlington y, por fin, un trozo de un Boeing 767. Sobre todo ello, un DVD con la película Los Inmortales.
Ha sido al visionar este film, cuando el doctor en Historia Antigua, reconvertido por la crisis en ordenanza de banco, ha sabido otorgar sentido a todo lo demás, y concluir que en efecto, Pablo Iglesias, es un Inmortal que lo mismo le ha dado a lo largo de su vida por ser benéfico que maléfico. No ha tenido más que ver un fotograma de Christopher Lambert, con la melena al aire, para interpretar todo lo demás.
A lo largo de los tantos mil años, el líder de ahora mismo ha sido Caín, el asesino de Abel con la quijada del burricus. Él mismo desencadenó el Diluvio para, unos años después, emprenderla a dagazos con Julio César, por lo que aquello de Et tu, Brute?, no venía a nombrar a su hijo adoptivo, sino más bien se acordaba de la puñetera madre del asesino, a quien llamaba bruto o bestia de solemnidad. Lo de la daga de Audax le ha costado al doctor un poco más de tiempo en averiguarlo, pero en la empuñadura, un papelillo con letra de Pablo Iglesias –seguro que de porro o de algo peor- avisaba que con esa arma mató a Viriato. Lo de Arlington se supone que indica la relación de Paulus con la muerte de todos los Kennedy, incluidos los de la tercera generación. Y así con todo, oigan, que este monstruito inmortal hasta estrelló en el año 2001 los aviones contra las torres gemelas.
¿Y por qué tanta maldad?, se pregunta el doctor/ordenanza. No es maldad, es que el pobre muchacho de largas melenas no sabe qué hacer para que le maten. Es Inmortal de nacimiento. No conoce el significado de morir, acabar, finalizar, y hace maldades involuntarias para fenecer de una puñetera vez.
No lo consigue, no hay forma. Por eso se ha metido en política, sin maldad alguna, a ver si alguien atenta contra él de la forma específica que deben hacerlo para conseguirlo, fórmula que no vamos a descubrir aquí, porque el chico nos cae bien y ha llegado que ni piripintado a ese mundo de la política.
Tú calla, doctor en Historia. No les digas el secreto para que se lo carguen. Ya que hace miles de años que es inmortal, que aguante un poco más.