sábado, marzo 29, 2008

El Museo Numantino

Desde la exposición de “Celtíberos” no había entrado en el Museo Numantino, hasta estos días de Semana Santa. Fui con mi hijo y nietos y quedé gratamente sorprendida porque algunos elementos de la exposición sobre la Celtiberia se habían integrado en las salas, la fragua, la cocina, el túmulo para la incineración… Les dijimos a los niños, de ocho años, que dirigieran ellos el ritmo, para no cansarles, y preguntaran lo que les interesara. Fueron estos elementos, las maquetas y el vídeo que se proyecta en un apartado, las estrellas de la visita. Ante ellos se mantuvieron, quietos, durante mucho rato, interesándose vivamente por los utensilios y los adornos del guerrero que hubiera pasado a mejor vida gracias al fuego, si hubiera sido de carne y hueso.

Durante más de dos horas no mostraron cansancio. Ya veníamos de visitar el Centro de Interpretación del Duero, recién inaugurado, y no entramos al Museo del Agua porque se ha aplazado su apertura a causa de los malos olores. Lo cual significa que si a los niños se les sabe mostrar las cosas, se interesan por algo más que las maquinitas esas que carga el diablo, y los programas tipo Pressing nosequemás, que hace tiempo deberían haber prohibido en horario infantil.

3 comentarios:

Manuel de Soria dijo...

En sensibilizar a los niños en la cultura tienen mucho que decir los padres y los maestros, en este orden. Pero hay mucha dejación de funciones, y los resultados son los que están a la vista.

Rubén dijo...

Creo Manuel que fundamentalmente los padres. Los maestros y educadores en general han de enseñarles generalidades, cultura general por supuesto modales, respeto, pero sensibilizar a los niños en la cultura, los valores humanos es cosa de los padres y del entorno familiar. Esa responsabilidad no se puede dejar caer en los hombros de los maaestros y educadores y los padres inhibirse que es lo que hacen la mayoria, que están como locos con los trabajos para pagar la hipoteca de unos metros de piso que dejarán después a los hijos cuando estos seguramente preferirian el contacto directo con ellos y la sensibiliación para la cultura.

Manuel de Soria dijo...

Pues sí, Rubén, llevas muchas razón. Tus palabras son sensatas y estás en lo cierto. Si algo caracteriza a los padres de hoy día, y sé de lo que hablo, es que han dejado, en gran parte, que sea la escuela la que llene los huecos que ellos dejan. Puede parecer duro, y siempre es peligroso generalizar, pues siempre hay honrosas excepciones, pero entre que unos y otros pasan muchas horas sin verse (los padres en el trabajo y los hijos en clase más las actividades diversas)y la tele, la video consola, internet... Es difícil que tengan tiempo ni ganas para transmitir valores, vivencias, cultura, tradiciones y todo el acervo que no hace tanto recibíamos las generaciones anteriores, muchas veces en torno a la mesa camilla. El pilar fundamental de la educación reside -o residía- en la familia, correspondiendo a la escuela la función de colaboradora, pero sin que pueda sustituir nunca a aquella. Y si fallan los cimientos del edificio...