sábado, diciembre 04, 2010
Los controladores para sicarios antisistema
domingo, noviembre 21, 2010
Sostener Soria
domingo, octubre 31, 2010
Un penoso deber
Últimamente me ha tocado hacer tres necrológicas casi seguidas (que recuerde: la de Dámaso Santos Amestoy, la de Ulises Blanco y la de José Antonio Labordeta), lo cuál, a mi edad, comienza a ser preocupante. Los antedichos eran mis amigos, pero también se mueren quienes no lo fueron. No es el caso de Miguel Moreno y Moreno, que acaba de fallecer. Quiero decir que no era mi enemigo, al menos no mi enemigo personal, aunque sí me declaro aquí y ahora enemigo de lo que representaba y de lo que fue en vida.
Puede que desde un punto de vista piadoso lo mejor sea callar ante una persona que ya no está entre nosotros y que, como todo el mundo, tendrá familiares, amigos, etc. que le aprecien y lloren. Pero es que Miguel Moreno y Moreno, además de una persona es un símbolo y es al símbolo al que yo ahora quiero referirme.
Quienes sufrimos la pasada dictadura le achacamos (aparte del retraso social, cultural y económico al que sometió al país) el envilecimiento espiritual de todo un pueblo. Las demás lacras, con el tiempo, han ido desapareciendo o nivelándose, pero la condición servil de los españoles continúa siendo la misma, aproximadamente.
Podríamos decir que Franco nos emasculó (a unos más que a otros) e implantó entre nosotro un espíritu de servidumbre voluntaria que no lleva camino de desaparecer. Decía Manuel Azaña que la libertad no hace mejor al hombre, lo hace, sencillamente, hombre. Por la misma razón su ausencia le impide serlo.
Cuarenta años de represión nos hicieron peores, nos hicieron acostumbrarnos a la humillación, nos ahormaron a los caprichos de la autoridad. Cambiaron nuestra condición taurina (a la manera que quería Miguel Hernández) por la ovina, que tanto lamentaba don José Ortega y Gasset.
Aquella época, de una mediocridad insufrible, no hubiera podido existir de no ser por toda una clase social que se encumbró y medró a la sombra del dictador. Aquello que se llamó –años después- el franquismo sociológico. Fue la complicidad de cientos de miles de personas la que permitió que el franquismo se extendiera y fuera interiorizado –como lo ha sido- por la masa social. Porque ninguna dictadura puede durar 40 años sólo por la fuerza. Incluso el mismo Franco (asesorado no sabemos por quien) llegó a decir que aspiraba no sólo a vencer, sino a convencer.
Y este “convencer” es quizá lo más ominoso de la dictadura, porque para conseguirlo tuvo que maniatar a la disidencia, abolir la libertad de expresión y dejar hablar sólo a los de su cuerda. Fue ese gota a gota de permeación totalitaria la que algunos llevaron a cabo durante años, décadas enteras. Mientras tanto los demócratas teníamos que callar y cuando nos atrevíamos a alzar la voz, se nos silenciaba por la fuerza. Así se fue creando una imagen, una idea de España que, en buena medida, sigue vigente.
Cuando otras dictaduras terminaron sus publicistas fueron a menudo ejecutados sólo por serlo (Rosenberg en Alemania, Brasillach o La Rochelle en Francia, y eso que eran grandes escritores). Aquí el dictador murió en la cama y sus adláteres pudieron reciclarse en demócratas sin que nadie les persiguiera ni molestara.
Que yo sepa pocos o ninguno pidió perdón por haber sido el vocero de los sayones.
Personas sin las que el franquismo no hubiera podido seguir existiendo y funcionando van a pasar a la historia como poco menos que adláteres de la democracia. Recordemos a Gabriel Cisneros del que ya nadie conoce su clara trayectoria fascista. Mientras los verdaderos demócratas sufríamos la violencia policial, la cárcel o la preterición social otros desarrollaron una carrera profesional exitosa.
Creo que decir esto era mi deber.
Antonio Ruiz Vega
miércoles, octubre 27, 2010
Impresentable Dragó
lunes, octubre 04, 2010
Jaén y Miguel Hernández
domingo, septiembre 19, 2010
La expulsión de los gitanos
viernes, septiembre 10, 2010
Por La Rioja Alavesa
Antes de incorporarnos a nuestras respectivas obligaciones –o devociones- entre las que se cuenta un proyecto común sobre la Trashumancia, y tratando Jaime de huir de las fiestas de su pueblo –yo no me pude escapar de las de Quintana- fuimos el primer sábado de septiembre a la Rioja Alavesa. Magnífica tierra e impresionantes paisajes desde que se llega al Puerto de Piqueras y durante todo el viaje. La Sierra de la Demanda mira todo desde arriba. El Ebro, río nuestro, soriano también, discurría majestuoso por la campiña.
Como Jaime es exquisito para todo, escogió la visita a unas bodegas de Briones donde, además de vino para degustar y comprar en una tienda como las que colocan a la salida de los monumentos, pudimos disfrutar de un magnífico museo dedicado al mundo del vino.
Francamente, y a primera vista, no las tenía todas conmigo. Como he dicho me parecía todo demasiado exquisito para tratarse de unas bodegas recias y contundentes, donde además había que solicitar con antelación fecha y hora para acceder a ellas. Por esta vez no se cumplió aquel dicho de que la primera impresión es la que vale.
Lo verdaderamente interesante para mí fue el museo que lo llaman del vino, pero que podría llamarse también arqueológico, etnológico, costumbrista, o todo a la vez, porque de todo hay en aquellas cinco o seis magníficas y enormes salas, a las que habrá que volver, ya que resulta difícil verlo todo con el detenimiento que se merece en una sola visita.
Desde la Prehistoria hasta nuestros días, todo lo relacionado con el mundo del vino, y forzando las tuercas puede ser casi todo, está allí representado. Cerámica de todas las épocas de nuestra Historia, desde la tosca hallstática hasta la refinada y negra griega. Instaladas en una enorme sala, la colección de prensas es impresionante. Vimos algunas como la “prensa de lliura” de Sant Vicenç de Calders, Tarragona, por cierto construida con madera de Soria, la de Tarragona. Allí pueden verse las distintas fases del vino, desde las tierras donde crece la viña, hasta las botellas, decantadores, y sacacorchos de todas formas. Todo ello acompañado de audiovisuales y elementos didácticos.
La bodega está bajo tierra, en un círculo que exteriormente se halla amparado por la Sierra de Cantabria. Es moderna pero interesante. Esa noche tenía lugar en su interior con concierto. Allí catamos dos tipos de vino.
Desde allí nos dirigimos al pueblo de Briones, magnífica su plaza con casas solariegas de piedra y arcos de medio punto, y la airosa torre barroca de la iglesia. Buscábamos un establecimiento para comer. Y ahí empezó la parte menos buena de la excursión. Ni en ese pueblo ni en San Vicente de la Sonsierra, a tiro de piedra del primero, encontramos ninguno. Bueno uno, pero, naturalmente, estaba a rebosar. El resto estaban cerrados a cal y canto por vacaciones, en pleno verano, con un calor de justicia. Se nota que La Rioja ha sido la comunidad autónoma que más tiempo ha estado en el ranking de las que gozan de mejor nivel de vida.
Se iba haciendo tarde, de un sitio nos mandaban a otro, ni tan siquiera a esa hora podíamos encontrar una tienda abierta, hasta que nos enviaron a un pueblecillo encaramado sobre un alto, Rivas de Tereso, donde en un establecimiento de comidas, lleno también a rebosar, nos facilitaron una mesa junto al ventanal y pudimos comer.
Muy bien comimos, por cierto, servidos con amabilidad riojana. Patatas a la idem, pimientos rellenos, bacalao, y todo ello regado con un vino estupendo –el de la casa- de la cercana Haro. Y a la salida, saciado ya el apetito, encontramos un árbol con maduras y dulcísimas ciruelas claudias.
viernes, junio 18, 2010
La ocupación de las vías pecuarias
He de confesar que esta mañana he recibido con alegría la multa de 30.000 euros al Ayuntamiento de Abejar por urbanizar parte de la Cañada Real, según daba conocer Diario de Soria, en primera página y con letras bien grandes. Mi alegría no tiene nada de maldad, y lo siento por el Ayuntamiento de Abejar, que tal vez ignoraba la comisión de delito cuando urbanizó parte de la vía pecuaria para el polígono industrial y lo hizo a favor de ese pueblo industrioso y ejemplar.
Mi júbilo va por otro lado. Soy una enamorada de la trashumancia, sobre todo desde que en el último año investigo sobre esta antigua actividad, visitando Oncala y los pueblos de alrededor con frecuencia, hablando con antiguos trashumantes sobre su vida, dura y alejada de la familia, pero a la vez, como todo lo rural, auténtica, sin artificio.
En el año 1982, Emilio Ruiz Ruiz y Clemente Sáenz Ridruejo, publicaron en el número 64 de la revista Celtiberia un magnífico trabajo sobre la Cañada Oriental Soriana, cuyo trayecto hicieron, a pie a veces, y en todoterreno en general, entre la Sierra de Soria y el Valle de Alcudia.
Como ejemplo del estado en que se encontraba la vía, reproduciré algunos comentarios sobre los primeros sesenta o setenta kilómetros:
“En la Comarca de Almarza (…) un entorno casi estrictamente dedicado a la cabaña, se ha sustituido en gran parte por roturos, perdiéndose cercas, arbolado y praderíos”. “Entre Tera y Cubo de la Sierra ha cabaña ha sido disminuida por los colindantes; sus anchuras remanentes son de 20 a 40 metros”. “La soberbia umbría fluvial [en Garray] ha sido despojada, con toda suerte de talas, dragados e instalaciones. Tras Garray, en su término, la Galiana sólo conserva unos 20 metros. La concentración parcelaria ha borrado múltiples vestigios”. “Justo antes del cruce con la carretera Soria-Logroño (aproximadamente a 2,5 kilómetros de Soria) el pontón romano, una larga bóveda de unos 3 metros de alto y dos de ancho, ha sido invadida por un basurero. ¡Triste destino de las galianas!”. “La entrada a Soria de los ganados está degradada, habiendo sido además invadida por edificaciones”.
Las vías pecuarias no son propiedad de nadie, ni de ninguna administración, son, según el texto de la Ley 3/1995, “corredores ecológicos”, “legado histórico de interés capital, único en Europa”, etc. Las comunidades autónomas por donde discurren son las responsables de su cuidado. La roturación y edificación sobre ellas está considerado como falta muy grave y, además de la sanción, la ley obliga a reparar el daño causado.
Esto último, si se aplicara, obligaría a derruir cientos de viviendas en Soria capital. Sin necesidad de llegar a tanto, porque la ley 22/1974 era menos favorable a las galianas que la de 1995, y por ella se regirían durante veinte años, estas vías, como patrimonio que son del Estado y, por consiguiente de todos los españoles, han de ser protegidas de la insaciable avaricia (incluso en momentos de crisis) de los especuladores inmobiliarios y de agricultores olvidadizos con los límites de sus fincas. El hecho de que los rebaños apenas circulen en los últimos quince años por las cañadas, no significa que cualquiera se puede apropiar del patrimonio colectivo. A nadie se le ocurre llevarse a casa una columna del yacimiento de Numancia, sin saber que eso le puede costar hasta la cárcel.
Por eso me alegro de la multa, aunque espero que no tengan que hacerla efectiva y, por esta vez, se conformen con la reparación del daño causado. El toque de bolsillo es de los pocos que entendemos. Además, en este caso, sirve como ejemplo disuasorio.
jueves, mayo 13, 2010
Cantània Balada del retorn
Compositor musical: Albert Grau
Texto: Rosa Regàs
Dirección Musical: Josep Prats y Elisenda Carrasco y Ribot
La mejor manera de formar a un pueblo es hacerlo desde la escuela. Esto lo entendieron muy bien los responsables del régimen franquista, y durante muchos años se emplearon en ello llevando a cabo un perfecto (casi) lavado de cerebro, propiciando varias generaciones perdidas.
Todavía, desde los sectores más reaccionarios de la sociedad, se pretende que nuestra reciente historia se mantenga sepultada –también en el sentido estricto en las cunetas- y, si acaso, cuando pasen dos siglos, ya la estudiarán nuestros tataranietos como hacen ahora con la Guerra de la Independencia.
En Catalunya nos encontramos con una actividad cultural modelo: 23.400 niños de toda la Comunidad, de tercero, cuarto, quinto y sexto de educación primaria, cantarán la “Balada del retorn”, composición musical de Albert Grau, con textos de Rosa Regàs y dirección musical de Josep Prats y Elisenda Carrasco i Ribot. Lo están haciendo durante el mes de mayo y se prolongará hasta junio, en el Auditori de Barcelona, y también en Caracas, Figueres, Granollers, Manresa, Mataró, Olot, Parla, Salamanca, Tarrasa, Valladolid, Vilafranca del Penedès y El Vendrell.
Se trata de una obra con instrumentistas, barítono, soprano y narrador, en la que los niños de distintos colegios de Cataluña, previa preparación en sus distintos centros educativos, se reúnen en el Auditorio para hacer posible un emocionante espectáculo de voz, música, luz y color, que rememora nuestro más reciente pasado.
La obra está dividida en varios apartados: Obertura, la Guerra Civil; quan va acabar la guerra; cançó de l’exili; cansants; cançó de l’esperança; cançó del record; cançó de la nostalgia; la segona guerra; cançó del mar; cançó de la nova terra; una casa per a tots; cançó del retorn; cançó de les dues culturas; som com som; y cançó d’un món millor.
Las letras de Rosa Regàs, adaptadas a la edad y comprensión de los niños, dan a conocer, a ellos fundamentalmente, las vicisitudes de una guerra que padecieron sus abuelos y bisabuelos, el drama del exilio, la añoranza de la tierra, el agradecimiento a la tierra de acogida y el retorno, en este caso:
“Que és bell el record/d’una llar encesa./Enyoro l’olor,/del blat, de l’estrella,/l´horitzó i el sol/de la meva terra”. (Qué bello es el recuerdo/de un hogar encendido./Añoro el olor/del trigo, de la estrella,/el horizonte y el sol/de mi tierra”). (Cançó del record).
“L’oceà és més blau/que el mar de Calella,/les ones més verdes/que les oliveras./La mirada es torba/amb tanta bellesa:/les gavines xisclen,/juguen els dofins,/el vaixell avança/cap a l´horitzó/obrint-se camins/pel mig de les ones./L’escuma murmura,/el vent li respon,/la lluna sospira/i després es pon”. (El océano es más azul/que el mar de Calella,/las olas más verdes/que los olivares./La mirada se turba/con tanta belleza:/las gaviotas chillan,/juegan los delfines,/el bajel avanza/hacia el horizonte/abriéndose caminos/por en medio de las olas./La espuma murmura,/el viento le responde,/la luna suspira/y después se pone”). (Cançó del mar).
Albert Grau, el compositor de la cantata, nació en Venezuela, de padres exiliados, y vivió directamente el mundo del exilio, y por referencias de sus mayores, la Guerra Civil. Debió padecer ese desgajo de la tierra paterna, por un lado, pero por otro agradecería, como se percibe en la Cantata, la acogida de Venezuela y los venezolanos. Un momento muy emocionante de la Cantata fue cuando el autor, presente entre el público, subió a saludar al escenario.
Esta composición es, además de lo dicho, una llamada a todos los niños catalanes para que comprendan que “somos lo que somos porque somos la mezcla de muchas culturas y civilizaciones desde que los tiempos son tiempos. Somos como somos y somos lo que somos porque desde la antigüedad llevamos en nosotros la sangre de griegos y romanos, fenicios y hebreos, godos y árabes, italianos y americanos…”.
El pasado once de mayo, a las 11,30, en un auditorio lleno, hicieron la Cantània Balada del retorn, niños de los colegios Zer Serra d’Ancosa, de Mediona; Escola Alfonso XIII, de Molins de Rei; Escola Àngel Guimerà, de Pallejà; Escola Barrufet, Barcelona; Escola El Cucurull, Roda de Barà; Escola Brasil, Barcelona; Escola Estel, Sabadell; Escola Galileo Galilei, El Prat de Llobregat; Escola Joaquim Ruyra, Barcelona; Col.legi L’Estel, Hospitalet de Llobregat; Escola Salesiana Mare de Déu dels Dolors, Sant Boi de Llobregat; Escola Mediterrània, Cornellà de Llobregat; Escola Pere Calders, Polinyà; Escola Perú, Barcelona; Col.legi President Salvans, Terrassa; Escola Sadako, Barcelona; Escola Seat, Barcelona; Escola Torres Jonama, Palafrugell; Escola TresFonts, Barcelona.
Instrumentistas: Marina Comas/Joan Pons, flauta. Gonzalo Àlvarez/Josep Antoni Casado, trompeta. Ernesto Briceño/Lluna Aragón, violín. Oriol Aymamí/Núria Padrós, violencelo. Marc Casas/Núria Andorrà, tímpano. Antonio Sánchez/Angelo Manhenzane, percusión latina. Elies Benito/David Pastor, barítonos. María Escobar/Christina Koch, sopranos. Gonzalo Grau, piano, teclado e instrumentos latinos. Cristina Cervià/Teresa Soler, narradoras. Ignasi Tomàs, director de escena. Kim Gratacòs, diseño máscaras. Ilustraciones: alumnos de la escuela de Santa Teresa de Lisieux de Barcelona. Roser Queralt (maestra de música). María Fuster, Emilia Mora y Meritxell Torrella (maestras de plástica). Diseño gráfico: Ciadeideas.
lunes, mayo 03, 2010
MANIFIESTO 24 DE ABRIL DE 2010


Justicia no es sólo una palabra hermosa.
La justicia es una condición imprescindible de la dignidad humana.
La justicia es también calor, fraternidad, solidaridad con quienes han sufrido la
implacable injusticia del terror.
La sociedad civil ha salido esta tarde a la calle, en toda España, para asumir la causa de las víctimas del terror franquista, y para reivindicar la dignidad de los centenares de miles de hombres y mujeres que dieron su vida por la libertad y por la democracia de nuestro país.
Hoy, tantos años después, somos conscientes del precio que ellos pagaron para que podamos reunirnos libre y pacíficamente en esta plaza, en su nombre y en el de libertad, la justicia y la democracia.
Por encima de los tecnicismos, de las argucias legales y los laberintos jurídicos, queremos afirmar que hoy, una vez más, es la dignidad de las víctimas del franquismo lo que está en juego.
Las consecuencias de un proceso que, en democracia, ensucia su memoria, desprecia el dolor de sus hijos, de sus nietos, y condena las aspiraciones de justicia de cientos de miles de familias españolas, van mucho más allá del propio proceso.
Esta causa podría interpretarse, y así lo ha hecho la prensa extranjera, como una lamentable prueba de la minoría de edad de la democracia española, un estado que treinta y cinco años después de la desaparición del dictador, sigue
acusando los efectos del terror indiscriminado al que Francisco Franco recurrió
para tiranizar a los españoles durante cuatro interminables décadas.
Que diversas iniciativas judiciales de organizaciones de extrema derecha, hayan logrado paralizar la investigación de los crímenes del franquismo, representa un escándalo sin precedentes en la historia reciente de nuestro país, que repugna a la naturaleza esencial de los principios democráticos y nos devuelve a la noche oscura de los asesinos.
Nadie puede ignorar que los 113.000 cadáveres que, todavía hoy, siguen enterrados en cunetas y descampados, son la prueba de un proceso de exterminio sistemático de una parte de la población, que sólo puede entenderse como un crimen contra la Humanidad.
Nadie puede admitir que el deseo de los hijos y los nietos, de las viudas que quieren recuperar los restos de sus seres queridos, para devolverles la dignidad que les arrebató una muerte injusta y reivindicar la memoria de su lucha por la libertad y por la democracia, pueda ser objeto de delito.
Nadie puede siquiera comprender que un estado democrático impute un delito
de prevaricación a un juez que ha asumido los principios de verdad, justicia y reparación de las víctimas, por aplicar en España la doctrina del Derecho Penal
Internacional que, hace unos años, le permitió actuar contra crímenes semejantes cometidos en países como Argentina o Chile.
Los crímenes contra la Humanidad no pueden ser amnistiados y no prescriben
jamás.
La ley de Amnistía de 1977, preconstitucional, no puede prevalecer sobre la propia Constitución, ni sobre los tratados y acuerdos internacionales suscritos por nuestro país en materia de Derechos Humanos.
España no puede continuar siendo una excepción para la Justicia española.
Hoy, en esta tarde de abril, la sociedad civil está en la calle para reivindicar la madurez de nuestra democracia y para hacer suya la causa de las víctimas del franquismo. El impulso democrático que desembocó en la aprobación parlamentaria de la Ley de Memoria Histórica debe continuar, y profundizarse para impedir que en el futuro se reproduzcan hechos tan vergonzosos como el
auto del juez Varela.
En solidaridad con las víctimas, por la justicia universal y la dignidad democrática de España:
¡No a la impunidad!
¡Investigar los crímenes del franquismo no es delito!