viernes, marzo 21, 2014

Réquiem por la vaca Serrana Negra Soriana

 
Voy a tratar (desde la ignorancia por el sector de la ganadería), de entonar un réquiem por la vaca serrana negra. Un réquiem que tal vez se prolongará algún año, hasta el momento de la estocada final. Se trata de un servicio fúnebre más de los tantos que, desde hace alrededor de sesenta años, se vienen oficiando. Por los pueblos en general, por las escuelas, por los caminos, por las actividades agro-pecuarias, por la fisonomía de la ciudad y los pueblos. Y ahora por la vaca serrana negra. Aunque también se podría hacer por el derribo del viejo mercado de abastos, por ejemplo. Pero vayamos a la vaca.

Recuerdo que desde hace muchos años, y hasta fechas más o menos recientes, era difícil abrir un periódico provincial y no encontrar una noticia relacionada con la granja de Taniñe. Se consideraba un proyecto modélico dirigido a preservar y proteger  una especie autóctona que todavía pastaba por los montes de Soria. A mí entonces, lo de la vaca serrana negra me interesaba poco, en realidad comencé a sentir interés por ella a la vez que conocía la antigua actividad de la Carretería. Movida por ese interés, hace ahora, este mes de noviembre, tres años, tuve ocasión de vivir, en Quintanar de la Sierra, una jornada preparada con todo cariño para quienes allí nos habíamos desplazado, por miembros de la Fundación Real Cabaña de Carreteros, que antes se denominó Cabaña Real de Carreteros de Burgos-Soria o Cabaña Real de Carreteros, Trajineros, Cabañiles y sus derramas. Los descendientes de carreteros uncieron bueyes, hijos de la vaca negra serrana y, con la vieja carreta conservada, se dirigieron al monte para cargar en ella troncos. Fue una jornada inolvidable viviendo todo el proceso y empapándonos de esa antigua actividad.


A partir de esa visita me interesé por la cecina de la serrana negra, y cada vez que voy a Vinuesa, compro una pieza en la carnicería Medrano.

Accedí después a un libro sobre esta raza, escrito por la soriana Elvira de la Orden Gómez. Por él supe que el antecesor de este animal fue el Bos taurus ibericus, el mismo que puede contemplarse en las pinturas rupestres de Valonsadero. También se recoge en él que los romanos escribían de los numantinos que, entre sus costumbres, estaba la del pastoreo de vacuno negro. O sea, que se puede decir, sin temor a errar demasiado, que esta raza es un monumento vivo. De ello saben mucho Pedro Gil Abad, burgalés estudioso de todo lo relacionado con la Carretería y la vaca negra, y el escritor de Covaleda, Pedro Sanz Lallana, que ha escrito una magnífica novela sobre esta actividad y prepara la segunda parte.

Esta reflexión me ha llevado a buscar un periódico que conservé hace años y recordé de pronto. En El Mundo, de 19 de noviembre de 2006, y en referencia a la vaca autóctona catalana, la alberesa, se lee que la administración catalana la considera “patrimonio genético universal” y para el director de la Fundación Territorio y Paisaje, Jordi Sargatal, su desaparición “sería más mala o drástica que la de todo el románico empordanés”. Pese a ello, ya entonces estaba, también, en vías de extinción, pero no se han extinguido.

Pero claro, en Castilla, los catalanes no son ejemplo de nada, más bien al contrario. A quien se le ocurre aunar tradición y modernidad. Cómo interpretar que una ciudad portuaria y europea como Barcelona tenga, en mitad de Las Ramblas, un mercado inaugurado en 1840, tan viejo. En fin, volvamos a la vaca serrana negra, tan vieja también.

De esta vaca, no lo olvidemos, se elaboraba la antigua mantequilla de Soria, dos veces, al menos, premiada en certámenes internacionales, ya que, aunque la leche que produce una serrana negra es inferior en cantidad a la de una frisona, por ejemplo, es en cambio de mayor calidad, rica en grasa, fundamental para la elaboración de un producto santo y seña de Soria.

Según la Federación Española de Razas Autóctonas (FEDERAPES), quedan 324 madres de la serrana negra. Si, como se lee en la prensa soriana, se sacrifican 170, significa que se cargan el tercio del censo mundial.


Si para escribir algo sobre la vaca a la que me voy refiriendo basta con consultar aquello que se ignore, para interpretar lo del sacrificio de ellas y el desmantelamiento de la granja de Taniñe haría falta que los responsables políticos de la decisión explicaran mejor a la ciudadanía varias cosas, en el caso de que a la ciudadanía le interesara.

La primera de ellas es si se ha hecho todo lo posible para evitar el sacrificio. He consultado con un técnico soriano que me ha pedido no diga su nombre. Parece ser que, desde nunca, se han buscado alternativas para promocionar y difundir la raza ni, tampoco, se ha incentivado a los jóvenes agricultores para que apostasen por este ganado, al menos no suficientemente. Para él, la solución, o al menos una de las soluciones, sería privatizar la explotación de Taniñe y otra, extraer embriones de las madres para no perder el patrimonio genético. En cuanto a la dificultad para erradicar la tuberculosis de la explotación, ha preferido no decir nada. Sí se ha lamentado de que el esfuerzo prolongado de personas y administración no haya servido para nada ya que, dejar la responsabilidad de la raza en peligro de extinción en manos de dos o tres ganaderos es condenarla a la desaparición, por muchos esfuerzos que esos dos profesionales hagan, de los que no dudo.

Me parece que, si no se ha hecho todo lo humanamente posible para preservar esta raza autóctona, debería hacerse. No se puede seguir perdiendo población, escuelas, actividades y todo lo que ello lleva anejo en esta provincia. No se puede vivir, creo yo, sólo del turismo. Está muy bien luchar para que Soria se convierta en reserva de la Biosfera (creo haber escuchado eso esta mañana de boca del alcalde de la ciudad), es muy bueno promocionar todos los recursos posibles, pero todo eso ha de estar apoyado por unas actividades propias agro-pecuarias. A veces se nos olvida que Soria fue y sigue siendo, fundamentalmente, una provincia de estas características. Sería estupendo que con las actividades de nuevo cuño destinadas a la promoción turística: casas rurales, réplicas de dinosaurios, actividades lúdicas en Tierras altas, pudieran convivir en perfecta y auténtica armonía la vaca negra serrana, las ovejas merinas, las cañadas cordeles y veredas, las antiguas tiendas de coloniales y todo aquello que conformó lo que a día de hoy es el mundo rural soriano.

Resulta incómodo escribir sobre una decisión tomada por una administración soriana que ha dado sobradas muestras de sensatez a la hora de promocionar estas desoladas tierras de Soria. Además, el tonto útil de turno aprovechará para opinar sobre la congruencia o no de que una no soriana “venga a Soria a decir lo que tenemos que hacer los sorianos”, esto ya se ha producido en más de una ocasión, hasta por algún miembro de partido político minoritario, más preocupado por su modo de vida burguesa que por la problemática de la tierra que le vio nacer, partidario del “cuantos menos seamos a más tocamos”. Total, la forastera sólo lleva treinta y cuatro años viviendo aquí. Perdón por el desahogo, a los que soy poco aficionada.

miércoles, enero 08, 2014

Cumpliendo programa

Somos como niños. Todavía existen en este país –y en el mundo- personas ingenuas que piensan que el hecho de atragantarse con doce uvas el día 31 de diciembre va a cambiar el rumbo como por arte de magia. A ocho de enero todo sigue igual, naturalmente.
El partido en el gobierno camina sobre los ciudadanos como un elefante en una cacharrería, “cumpliendo el programa electoral”. No aquello fundamental para lo que, supongo, les votarían, es decir, sacar a millones de españoles de la desesperación que conlleva la falta de trabajo, la carencia de una vivienda, la sinvergonzonería de los bancos, la hijoputez de los corruptos. No, ellos, van a por las mujeres que abortan, a por la educación para la ciudadanía, y otros hechos que a la santa madre iglesia y a la extrema derecha no les parece bien, y claro, son sus votantes, y hay mucha iglesia y mucha extrema derecha todavía en España, y votan, la derecha entera, desde la extrema a la moderada vota en bloque, se mantiene en bloque pétreo como el valle de los caídos, mientras que los votantes de la izquierda, sutileza viva, exquisitez, maremágnum ideológico, tiquismiquis insoportable, van por la vida preguntando ¿qué es la izquierda?, define izquierda. Lo contrario de la derecha, así de simple, eso es izquierda, para abreviar.
Véase si no, descendiendo algo en el escalafón de las gallardonadas, las tonterías, porque son tonterías de pijo, que se le ocurren a este prócer, de quien hasta los más izquierdosos teníamos un concepto de él como “derecha moderada”. El hombre ha seguido los pasos del invicto caudillo, quien desde que llegara al poder por la gracia de dios, se arrogó derechos de reyes y concedió títulos nobiliarios a botazas que le ayudaron a ganar la guerra civil. Pues bien él, pasándose por las cejas la Ley de la Memoria Histórica, tal como un reyezuelo, renueva títulos nobiliarios a sucesores de marqueses fascistas, como fueron el general Valera y Queipo de Llano. Y esas pijadas, que puede parecer carecen de importancia (y así debería ser), van sentando las bases de aquello que es y significa la preocupante actuación del gobierno de la nación.
Ellos desfilan por la vida con la sonrisa puesta. Unos, como Camps, con cara de bobo, se ríen de la Justicia, la manipulada y la que se resiste. Botella y su marido sonríen de medio lado, con suficiencia y soberbia. Cospedal se ríe en diferido y Rajoy nos anuncia lluvia mientras hace una mueca con la boca. Ellos están aquí antes de que dios fuera dios y los peñascos, peñascos.
Confiemos en que desde dentro, desde las propias personas que, sintiéndose de derechas, son capaces de darse cuenta de que los otros, esos que están en Madrid o en el País Valenciano, dirigiendo la política nacional son, en su mayoría, de extrema derecha, sean capaces de hacerles un corte de manga y echarlos de la política en buena hora. Fuera de la capital de la nación y de la Comunidad Valenciana, viveros de sanguijuelas, incluso en esas dos comunidades, aunque menos, existen –porque les conozco- buena, incluso estupenda gente de derechas, con conciencia, capaces de  sacar adelante a estas pobres tierras, sin echar mano ni de la corrupción ni de actitudes filofascistas.



sábado, diciembre 21, 2013

El tarifazo o de cómo cabrear al personal


Esta gente que nos gobierna se alía con el mismísimo diablo sin con ello sacan rendimiento. La subasta de la luz y demás desfachateces no lo entienden la mayoría de los ciudadanos. Lo que entendemos es qué tanto por ciento más vamos a pagar cada mes del ya desproporcionado recibo de la luz. Ese incremento se calcula de diversas formas y maneras, desde utilizando la calculadora último modelo hasta los mismos dedos. Eso es lo que entendemos, los tejemanejes de los políticos, no.
Pero como nos hemos vuelto muy mal pensados en este país, muchos tenemos casi la seguridad de que en estos días previos a las vacaciones de invierno, una vez más están tomándonos el pelo. En esta ocasión con el recibo de la luz.
Es muy posible que los de la subasta y los políticos sean la misma cosa, no en vano cuando los segundos se jubilan, además de tener asegurada una pensión de infarto de por vida, van a parar de consejeros o de lo que sea que hagan, a las grandes empresas, cobrando un pastón cada año que ningún obrero cobrará en toda su vida, sumando todos los salarios de él y de su familia, mientras se dejan los riñones, los pulmones, los huesos y hasta la vida.
Esta gentuza, bien calentitos en sus despachos de no hacer nada más que joder al de abajo, decide que la luz va a subir un tanto por ciento, y calculan ese porcentaje ahuecándose el cinturón y mirándose los testículos. Los millones de españoles que ya viven por debajo del umbral de la pobreza tiemblan, primero de miedo y después de frío. El ministro de turno, rasgándose la camisa, toma unas cuantas decisiones, los otros, los de la subasta, protestan un poco, pero no mucho. Forma parte del juego. Dentro de unos días, el ministro de la cosa convocará, triunfante y compungido a partes iguales, a la prensa, para decir qué buenos somos, y anunciará que no es el once por ciento lo que va a subir la luz, sino el ocho, por ejemplo, y se quedarán tan anchos.

¿Pero de verdad cree esta gente que se puede engañar siempre a todos? Eso es lo más cabreante, el insulto permanente a la inteligencia del ciudadano. Que ese engaño, ese insulto, llegue desde los amigos, desde la familia, vale, son los nuestros, hoy trato de engañarte yo y mañana lo haces tú. Pero de ellos, que nos están sangrando, que son unos corruptos, que están llevando el país a la ruina y la indignidad y a las personas a la desesperación, no, de ellos no. No sé qué buscan, qué quieren en el fondo, pero malviven ya aquí demasiadas personas que no tienen nada que perder y sí algo que ganar. ¿Es eso lo que buscan?

sábado, noviembre 16, 2013

Algunos jueces buenos

El viernes día 15, La Sexta emitió un programa titulado “La Sexta Columna: algunos jueces buenos”. Agruparon todo aquello que desde años vamos sabiendo de manera sesgada y, lo más importante, dieron voz e imagen a los jueces que en algún momento se han atrevido –yo diría que osado- a enfrentarse al poder. Vimos lo que ya sabemos, que la Justicia está manipulada por la plutocracia en la que vivimos, nos guste o no.
La Justicia, en España (no sé qué pasará en otros países), tiene muy poco margen para poder actuar. En realidad lo único que deberían hacer sería aplicar las leyes y aprovechar la holgura en la interpretación de ellas para aportar la visión de cada juez, siempre dentro de ese espacio que los legisladores han dejado para elucidar y, que de no ser del agrado de los dirigentes, las sentencias se irán de viaje por las distintas instancias hasta que resulten como ya tenían previsto los plutócratas.
También se puede dar el caso, y de hecho se da tal y como tuvimos ocasión de escuchar en el programa de referencia, que desde el principio, quienes velan a fin de que las cosas –las sentencias- salgan como desean (la casta política), se percaten de que la investigación puede llegar a perjudicarles seriamente, y es ahí donde se defenestra al juez, y aquí paz y después gloria. Para ello las leyes que los políticos han hecho tienen suficientes articulados, que van desde la denuncia por prevaricación y otras lindezas, hasta echarles de la judicatura. Es fácil.
Pero ¿quiénes hacen las leyes en este país? Pues como en todos, los políticos. Las leyes, a no ser que nos hayan confundido, se aprueban en consejo de ministros, pasan por el Congreso de los Diputados (teóricamente los representantes del pueblo, unas trescientas cincuenta señorías), van al Senado, algunas señorías menos, para volver al Congreso. Pero antes de redactar una ley, supongo, que los distintos ministerios a los que competan, tendrán asesores, muchos asesores, infinidad de asesores, y por a quien benefician casi todas las leyes en este país, a veces me da en pensar que también les asesore la mafia calabresa, o la siciliana.
Si se repasa el currículo de las señorías se comprobará que casi todos son abogados o economistas, pocos filósofos, pocos con bagaje en Humanidades. Esto, que en principio podría redundar en beneficio de la ciudadanía es, en realidad, un añadido para beneficiarse ellos mismos, a través de sus testaferros, de sus familias, y de su casta.
No se comprende, si no es así, cómo en este país no se le puede aplicar la Justicia a los ricos, salvedad hecha de Bárcenas (ya veremos cómo acaba esto, casi seguro que en nada), y porque el rebote del partido al que servía debe ser monumental, nada menos que este hombre se les ha llevado sus dineros. Casi nada. Pero ahí está el caso de Blesa, que le va costar la carrera al juez. Tampoco se entiende muy bien que las fianzas millonarias se paguen en cuatro días y nadie investigue de dónde ha salido el dinero. Por no escribir ya de que la “pasta”, nunca, jamás, se devuelve. Ya escuchamos anoche a uno de esos jueces buenos decir que en España la Justicia está diseñada para los choricillos, textualmente dijo “tenemos una Justicia de robaperas”.
En sus mansiones de lujo, mientras se pierde el tiempo con esos robaperas, siguen residiendo apaciblemente todos aquellos que han llevado a este país a la ruina, que se han llevado por delante las ilusiones y el trabajo de millones de obreros y de pensionistas. Ellos están amparados por las leyes de sus correligionarios. ¿Un banco no gana lo suficiente para pagar los sueldos millonarios de los ejecutivos? Se crea el banco malo. ¿Una sociedad mercantil se va a ir a pique? No importa, se crea otra. Es anónima por mucho que los datos sean públicos. Hagan la prueba. Si logran acceder a los nombres de quienes componen esa segunda, tercera o cuarta sociedad, verán que son los mismos, o al menos los mismos apellidos.
En cambio, si alguien tiene la desgracia de ser autónomo, y son muchos, nada menos que más de tres millones de personas, que se dice pronto, tres millones de autónomos, ahí ya se paga hasta con los dientes. No se puede crear la figura del autónomo malo. Es la persona física la que responde, mientras las mercantiles se esconden en los pliegues de los testaferros o, simplemente, en los de la desvergüenza.
Los legisladores habrán estudiado en colegios de pago, habrán hecho másteres en universidades renombradas y reputadas, casi todos relacionados con el Derecho y la Economía, y deben creer que el resto hemos ido a escuelas tontódromas. Lo que sucede la mayoría de las veces es que los pobres se la han de envainar porque no tienen ni dinero para meterles mano, y ellos lo saben, los ricos, los empresarios, los ejecutivos, lo saben. Cada huelga que hacen los obreros (como la de las basuras de Madrid) les deja en los huesos, a ellos y las familias que les apoyan, y los sueldos de vergüenza que perciben no les llega para ir de una vez por todas a por quienes les están dejando en la más absoluta de las indigencias.

Y así, en este país de nuestros amores y de nuestros pesares, si nadie lo remedia, y eso sólo se puede hacer en la calle, en unos años sólo habrá ricos, muy ricos, y pobres, muy pobres. David y Goliat. David, pequeño, formado por un ejército de hormigas. Goliat, enorme, por unos pocos ricos. Si se cumple la historia estaremos salvados. Mientras, ellos siguen con los ERES, echan a los obreros a cientos. Nadie les va a encarcelar. Si algún juez se atreve, ya sabe a lo que se arriesga, les amenazan hasta a los hijos. La mafia calabresa, ya digo.

jueves, octubre 31, 2013

Corruptos y provocadores



Entre todos los despropósitos que se leen, escuchan y ven a lo largo del día, tal vez sean de los menos importantes aquellos que se refieren a los políticos y los corruptos. Están muy lejos de los dramas que se vive en la isla de Lampedusa; de las decenas de masacrados por cuestiones de religión; de los seis mineros que se han quedado para siempre en la mina; lejísimos de la tragedia de casi noventa inmigrantes muertos de sed en un desierto, la mayoría niños; o de la angustia que están padeciendo los millones de pobres con quienes nos cruzamos a diario. Si sólo, ¡sólo!, nos sintiéramos conmovidos por estos dramas, dejaríamos de percibir la insolencia de los corruptos, de quienes nos acosan desde la pantalla, desde el papel, y desde las ondas.
La desfachatez de los corruptos y la de los políticos que les han encubierto es, tal vez, uno de los hechos que más cabrea al personal. En primer lugar por la cuota de responsabilidad que les corresponde en la angustia y la pobreza en que viven sus conciudadanos.
¿Desde qué punto de vista se puede analizar esa desvengüenza y caradura de la que hacen gala, añadida al hecho de la corrupción? Que un ciudadano que hace cola en la oficina del paro un día sí y otro también sin resultados, que un asiduo de los comedores sociales, que unos todavía jóvenes de cuarenta o cincuenta años hayan visto su vida desmantelada, arruinada, por culpa de unos corruptos de diferentes escalas económicas, hayan de escuchar peticiones de criminales enchironados solicitando al juez dinero en efectivo para pagar los impuestos de sus numerosas propiedades, o el salario del personal de servicio, resulta más que sangrante. Porque, a estas alturas, no deberían tener ni propiedades, ni servicio, ni cremas hidratantes, ni tan siquiera agua embotellada.
O escuchar los lloros de empresarios –libres de cárcel de momento y lamentablemente sin visos de que la pisen en su asquerosa vida-, lamentarse por el recorte de viajes a causa de la crisis, por ejemplo, o porque han de apretarse el cinturón para llegar a final de mes -¡sabrán ellos lo que es apretarse el cinturón!- mientras residen en mansiones de lujo. Unas mansiones que, posiblemente, estén inscritas a nombre de hijos, nietos, primos o testaferros varios, conseguidas extraviando los dineros que, muy posiblemente, debían haber destinado a pagar a los empleados, o a los profesionales que han trabajado para ellos.
Todo esto, escuchado una y otra vez, viendo a veces sus caras de desalmados, adivinando una sonrisa, es insultante, una provocación insoportable
Pero el grupo de los corruptos, cada día más abultado, sigue tensando la cuerda, sigue cabreando al personal, sigue intentando engañar, sin darse cuenta de que no se puede engañar siempre a todos.

sábado, septiembre 28, 2013

Cuentos para no dormir



Què volen aquesta gent
que truquen de matinada?

… cantaba María del Mar Bonet en los duros años del franquismo. Esos años inolvidables por mucho que se empeñen quienes pergeñaron la santísima transición, por mucha gasolina que Martín Villa rociara sobre la documentación secretísima mientras conjuraba para que todos olvidáramos, por mucha ancianidad que ahora se perciba en el rostro de Luis Antonio González Pacheco, alias “Billy el Niño”, a quien el arriba mentado concedió, el mismo año que destruyó las pruebas de los crímenes del franquismo, una medalla.
Los humanos, cogidos de uno en uno, puede ser, y de hecho lo es, que tengan capacidad para olvidar duros trances vividos, pero todos juntos, a la vez, por mucho que los políticos se empeñen, no.
Por eso, ahora, no es que González Pacheco surja de la neblina de la memoria, es que siempre ha estado presente en aquellos a quienes torturó y en las familias de quienes “se suicidaron”, tirándose por la ventana de una estancia donde estaba siendo “interrogado”.
Argentina, que ha padecido los rigores y asesinatos de una dictadura militar, que ha visto cómo desaparecían sus hijos y nietos, pide, a través de sus jueces, la extradición de unos cuantos torturadores españoles. Sin esperar a la justicia divina, último recurso de los creyentes asesinos y de quienes le apoyan, que van a dios rogando y con las armas matando.
Y este hecho, que debería hacer enrojecer de vergüenza a los políticos españoles desde 1975, les hará sonreír, e incluso reír. Porque ellos ríen siempre. No hay más que ver –si hay estómago- a esos imputados que tal vez nunca acabarán encarcelados, reír cuando aparecen por la televisión. Se ríen los corruptos, se ríen los torturadores, y lo hacen en las mismas barbas de los jueces y de los ciudadanos, con gesto estúpido y a la vez altanero, como quien sabe, unos –los políticos- que no van a acabar en la cárcel, y los otros, sus necesarios, que puede ser que acaben entre rejas, pero con el dinero a buen recaudo.

domingo, septiembre 08, 2013

Judes y el final del verano




Me parece que este ha sido el menos duro, o ha pasado rápido (ahora todo discurre con demasiada rapidez). Me refiero al verano, la estación del año, para mí, más antipática, si es que esa cualidad se puede aplicar al conjunto de tres meses del año. Los más enterados dirán sí, sí, se puede, estás personificando. Bueno, pues eso.
He acudido allí donde las obligaciones familiares me lo han permitido: Móndidas de Matasejún, de Sarnago, visita a Valloria, a un foro social en Fuentes de Magaña, presentación de mi última novela La Vara de la Libertad, y poco más.
Como no me he movido de Soria y sus tierras, he seguido las noticias y he comprobado, día a día, que los problemas tampoco se han ido de vacaciones. Siguen todas las vergüenzas ahí, el barcegate, el urdangate, los parados, los corruptos, todo y todos siguen pululando sobre nuestras vidas tratando de amargarnos la existencia.
El último día de agosto, carretera y manta, fui hasta Judes. Pasé siete, ocho o nueve rotondas en catorce kilómetros, alrededor de Almazán y, ante el temor de tener que enfrentarme a más, hui por el cruce que, pasando por Taroda y Utrilla, conduce a Arcos de Jalón. Es el tipo de carretera que más me gusta. Su trazado y el estado de conservación de algunos tramos obliga a circular a 70/80 kilómetros, cuando no a menos, y puede una recrearse en el paisaje casi desértico por donde dice un amigo mío que cualquier día veremos aparecer un camello, de los de cuatro patas, me refiero.

El día era precioso, de otoño, límpido. Desde Arcos a Judes, la sierra del Solorio va acompañando al viajero con la modestia de sus sabinas, primero jalonando cultivos y, ya por Chaorna, enseñoreándose de todo. La única muestra de progreso de toda la zona es un túnel sobre el cual discurre la vía del AVE. Todas esas tierras fueron adquiridas muchos años atrás, por un prócer, antes de iniciarse las obras para ese tren, a precio de saldo, y poco después expropiadas a precio de información privilegiada.
Judes, lo he dicho muchas veces, es un pueblo muy interesante. Algún día mi amigo Santi tendrá que ocuparse en la investigación de él. Además entre los vecinos hay una armonía envidiable, gente amable y educada donde las haya. Vi y sopesé las arras de plata de los reinados de Carlos III y IV, visité la iglesia restaurada, los edificios que albergaron cárcel y hospital, sin ser villa, tal vez por discurrir por allí uno de los caminos hacia Aragón.
Allí me esperaba Pilar que había cocinado para mi agasajo (cuando debería ser al contrario, ella la agasajada por mí), una judías que hace como nadie, además de otras viandas, y para postre un arroz con leche (receta tal vez heredada de su marido asturiano), que había sido aromatizado con vainilla llegada desde Indonesia. Pilar me ilustró sobre costumbres y ritos judeños y me regaló una receta de cocido con panzote entre otros ingredientes. Del panzote ya diremos en el web.


El paseo por el barrio alto habría de depararme otra sorpresa que cada año que pasa resulta menos sorprendente. Unos madrileños (aunque uno de ellos nació en Tardelcuende casi por casualidad) han adquirido una casa en Judes y la están restaurando. Son el matrimonio formado por Pedro y Susana, y Richi, un hermano. El barrio de arriba es un espacio por donde no pueden circular vehículos, lo cual es ya una garantía de tranquilidad. Está en alto, y desde cualquier ventana puede verse el Moncayo, las tierras de Soria hasta la Ribera y ya, más cercano, la mezcla de las tierras de labor y sabinas. Un pequeño paraíso. En él también vive, una parte del año, Pilar.
Pedro y Susana han decidido huir de Madrid, al menos un tiempo al año, de momento. Cada mes, cada año, se percibe en este mundo rural un lento, pero imparable retorno de personas que desean huir de las grandes urbe donde, a decir del mismo amigo, millones de personas intentan engañarse los unos a los otros. Están restaurando la casa, de piedra y madera de sabina que nunca pierde el aroma, con sus propias manos. 

Como dije en el foro social de Fuentes de Magaña, el mundo rural es la solución. La población bien repartida puede defenderse mejor de las agresiones corruptas, de los acosos de especuladores que ven el caldo de cultivo en poblaciones millonarias.
Hay que volver al pueblo, a la naturaleza, rebajar el listón que nos han puesto con la zanahoria al final del palo, saber valorar lo esencial y no lo accesorio.
Desde luego con todo el respeto a quienes quedaron en los pueblos custodiando la tierra, los edificios, los ritos y las costumbres. Y sin pretender que nos lleven la luz y el agua al alto del Cayo, por ejemplo.