Al aparecer Mallorca en mi blog con frecuencia, se entenderá que, como tantas otras personas, quedé fascinada por la belleza de la isla. A esta fascinación debe añadirse la que siento por su monarquía medieval legítima (gracias a mis amigos Pep Mas, Miquel, Climent Picornell), que finalizó con Ysabillis, regina maioricorum, allá por el 1404, cuya figura ocupa (gracias de nuevo, Pep), buena parte de mis dos últimos años de vida.Como leo todo lo que se posiciona, o posiciono, ante mis ojos, sobre esta bellísima isla, y como la he visitado dos veces y pienso volver en breve, me pregunto (y conmigo seguro que lo harán millones de personas) ¿Por qué no es todavía Mallorca patrimonio de la humanidad?
Pues no hallo respuesta. O sí, pero resulta duro. La especulación, seguro que se trata de la especulación urbanística. “Toda Mallorca está en venta”, me dicen que dijo, desde un helicóptero, un especulador. Y lo creo. Pero algo debe hacerse. Mallorca no puede convertirse en pasto de especuladores, como si se tratara de un cadáver putrefacto al que acuden los buitres.
Para que un lugar sea incluido en el Patrimonio de la Humanidad, debe tener un valor universal y debe satisfacer, al menos, uno de los criterios de selección, que son diez. Uno de ellos es “aportar un testimonio único o al menos excepcional de una tradición cultural o de una civilización existente o ya desaparecida”. Otro dice “el ofrecer un ejemplo eminente de un tipo de edificio, conjunto arquitectónico o tecnológico o paisaje, que ilustre una etapa significativa de la historia humana”. Y aún rescataremos un tercero: “Ser un ejemplo eminente de una tradición de asentamiento humano, utilización del mar o de la tierra, que sea representativa de una cultura (o culturas), o de la interacción humana con el medio ambiente, especialmente cuando este se vuelva vulnerable frente al impacto de cambios irreversibles”.Los tres se dan en la isla, por ejemplo, en su cultura talaiótica. Las cuevas prehistóricas usadas como viviendas de Son Comellas y Son Company, el poblado taialótico de Son Fornés, en Montuïri. El Rafal (Santa Eugenia) con su tayalot. El yacimiento megalítico de los closos de cam Gaià (nueve navetas) y otras que me dejaré en el tintero, porque aún no las conozco.
¿Podría aportar la monarquía mallorquina y sus monumentos un testimonio excepcional, o un conjunto arquitectónico? Fueron más de setenta años si contamos hasta la muerte de Jaume III, casi cien si nos referimos al fallecimiento de su hijo Jaume IV, pero si alargamos los años hasta que muere Isabel, quien se tituló siempre Regina Maioricorum, se cumplirían alrededor de ciento veintinueve, puesto que no se sabe con seguridad la fecha de su muerte.
Sin ánimo de alargarme, veamos las obras más importantes que Jaume II, Sanço y Jaume III dejaron, o ampliaron, o consolidaron, para la posteridad. La Seo de Palma, única catedral construida a la orilla del mar. El palacio del rey Sanç en Valldemossa, primero árabe, luego cartuja, más tarde universalmente famosa por sus no menos famosos inquilinos. Miramar, colegio para la enseñanza de las lenguas orientales, donde enseñó Raimon Llull. Los castells de Pollença, Alaró, Sineu, Capdepera, Bellver, La Almudaina… Y todo lo que ello conlleva: la ruta de Lluchmajor, las Leyes Palatinae…
Veamos otro requisito, y recordamos que con uno que se cumpla se puede pedir la inclusión en Patrimonio de la Humanidad. “La interacción entre el hombre y el medio ambiente es reconocido como paisaje cultural”. Pues bien, habrá un inventario de los antiguos molinos de viento en la isla de Mallorca, con la misma función que los que actualmente están muy de moda, por fortuna, para proporcionar energías alternativas. Ignoro el total de ellos, pero sé que sólo en Porreres hay cuarenta.No sé, o prefiero no saber, porqué motivo Mallorca no es ya Patrimonio de la Humanidad. He repasado la lista de aquello que sí lo es, y la isla se lo merece como el que más. No hablemos de lo que a veces se propone. Aunque a me gustaría que todo lo fuera, de esa forma evitaríamos todas las barbaridades que se están cometiendo.
Mallorca, Patrimonio de la Humanidad, YA.